jueves, 4 de diciembre de 2008
Europa: algo crece
Publicado;Diciembre 3,LibreRed
La situación de los gitanos no ha hecho más que empeorar desde el fin de la Europa dividida. En los años noventa fueron las víctimas más vulnerables de las guerras de los Balcanes y ahora son la diana preferida de partidos xenófobos en el centro y el este del continente. El Consejo de Europa denunció “el aumento de la intolerancia y la violencia” contra los gitanos después de una acumulación de agresiones en varios países el mes pasado.
Unos 600 simpatizantes del ultraderechista Partido de los Trabajadores asaltaron un barrio gitano de Litvínov, en el norte de la República Checa, entre aplausos de los vecinos. En Pecs (sur de Hungría), un matrimonio gitano murió por una granada lanzada al interior de su vivienda. En otro pueblo húngaro, Nagycsecs, unos desconocidos mataron a dos gitanos con fusiles de chatarra.
En Rumanía y Bulgaria, los miembros más jóvenes de la Unión Europea, los esfuerzos por integrarlos han caído en saco roto. “La economía búlgara estaba orientada en un 70% a la Unión Soviética. Después del cambio, costó mucho readaptar el mercado laboral. Sólo consiguieron dar el salto los mejor cualificados y los gitanos fueron los grandes perdedores”, explica Ilona Tomova, de la Academia Búlgara de Ciencias. En estos dos países, los gitanos están hoy mucho peor que en los últimos años del comunismo. En Bulgaria, menos de la mitad vivía en guetos y ahora son el 78%, explica Tomova. Georghe Radulescu, coordinador de la asociación gitana Sastipen en Bucarest, señala que sólo el 18% de los gitanos rumanos tiene formación escolar. En los años ochenta, eran el 26%.
Sajarna Fabrika (la fábrica de azúcar) es un barrio humilde al noroeste de Sofía, y tiene un gueto gitano de tamaño mediano, con unas mil personas. Un BMW gris metalizado entra en el gueto y aparca junto a la chabola que sus habitantes conocen como el casino, porque alberga una colección de tragaperras. Estos gitanos son ahora ciudadanos europeos, pero para ellos no ha cambiado nada y viven en condiciones infrahumanas.
Los búlgaros de Sajarna Fabrika pasean con parsimonia entre los edificios grises de una docena de plantas, hacen sus compras y toman café en las inmediaciones de una fábrica de azúcar belga abandonada. Un cine cerrado conserva de la guerra un letrero en alemán que promete “historias criminales y de fantasmas”. En el gueto, en cambio, los gitanos trajinan arriba y abajo en un llamativo ajetreo. El contacto entre gitanos y búlgaros es nulo. “Tengo un nieto de cinco años y no le dejo salir a la calle, porque delante tenemos una casa de gitanos que venden drogas, ahí en la primera planta”, dice Petra, una vecina de 73 años. La casa en cuestión es, en efecto, fantasmal. Puertas y ventanas están abiertas y chirrían.
No hay nadie en el interior.
No sólo el cine, la supuesta casa drogadicta y la fábrica están abandonados. La escuela primaria Gavril Katzarov es un depósito de pupitres polvorientos. Dedicada al padre de la arqueología búlgara, esta escuela “no está exactamente cerrada, sino cambiada de sitio”, explica Plamen Traikov, un profesor de historia y literatura que fue su último director. Cuando se impartieron aquí las últimas clases, había 125 alumnos. Tuvo que cerrar en 2005 por un “descenso progresivo” de escolares.
Con el comunismo, los niños tenían que matricularse en el colegio de su barrio de residencia. Ahora, los padres pueden elegir. En Sajarna Fabrika, muchos búlgaros dejaron de matricular a sus hijos porque había gitanos y la escuela se volvió grande. “El Estado dice que financia la integración de los gitanos, pero es mentira”, critica Traikov. A principio de curso, el centro tenía la costumbre de recoger entre los padres donaciones para la escuela. El maestro tuvo la idea de dedicarlas a las familias gitanas, para que matricularan a sus hijos. “Pero si se pasan el día hurgando en la basura en busca de papel y metal para reciclar, ganan más. Así que no venían, ni siquiera con mi subvención”, explica.
Cuando se cerró esta escuela, el barrio vivía su momento más delicado.
El arqueólogo Stanimir Kaloyánov murió de un golpe en la cabeza con un bloque de cemento en un café donde se celebraba una fiesta de fin de curso en mayo de 2005. Tenía 53 años. “Un gitano quiso entrar en el café pero no le dejaron, porque era una fiesta privada. Entonces, vinieron y asaltaron el local”, cuenta Sneshinka Blagoeva, una vecina.
Desde entonces, persisten los recelos. El gueto sigue siendo un microcosmos aislado del resto del barrio donde sin embargo todo el mundo es bienvenido, incluso los periodistas, excepto si son búlgaros: “¿Y tú, qué vas a escribir?
¿Que somos unos vagos? ¡Porque yo no paro de trabajar!”, dice Miklos en un buen italiano aprendido en dos años de trabajo en la construcción en Calabria.
Muchos gitanos regresan ahora porque ya no hay trabajo en países como Italia y Grecia. Los próximos conflictos están a la vueltade la esquina.
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miércoles, 3 de diciembre de 2008
Europa: ¡La movilización de los trabajadores de la construcción es urgente!

Enfrentados a la crisis más grave del sistema capitalista desde 1929, los partidarios recalcitrantes del libre mercado están tomando medidas en la esfera económica con la finalidad de salvar a los dueños del capital y sus descomunales ganancias. Han decidido refinanciar (nacionalizar) la banca ofreciéndoles gigantescos montos de dinero público a los bancos y a sus propietarios. Ellos, que trabajaron empecinadamente a favor de la desregulación de los mercados financieros en nombre de la competencia y su ideología de libre mercado, ahora planean regular los mercados financieros y aceptan reducir las tasas de interés para impulsar la economía. Lejos de obrar con orientación social, estas medidas agravarán todavía más las condiciones económicas y sociales de los trabajadores en todo el mundo.
De hecho, la recesión ya está encima de nosotros: se han suprimido millones de empleos y sucumbirán muchos otros; el poder adquisitivo y los sistemas sociales también sufrirán las consecuencias de la recesión. Por el momento, la Unión Europea y la mayoría de sus Estados miembros prosiguen su tarea de destrucción de las prestaciones sociales y los sistemas de pensiones.
El Consejo de la Unión Europea acaba de remitir un proyecto de revisión de la Directiva relativa a la Ordenación del Tiempo de Trabajo que contiene 3 propuestas principales: ampliar el período de referencia para contabilizar el promedio máximo de la semana laboral de 48 horas haciéndolo pasar de 4 a 12 meses; mantener al trabajador sujeto a la cláusula de exclusión voluntaria (Opt out ) que permitiría períodos semanales de trabajo de una duración de 60 y 65 horas semanales como promedio trimestral; y definir los así llamados lapsos no-activos de los períodos de disponibilidad como horas no trabajadas.
Esta propuesta, como muchas otras que tratan de los asuntos sociales y el empleo, confirma una vez más la índole y meta esenciales de la Unión Europea: crear un mercado laboral europeo con una fuerza de trabajo flexible y desprotegida, expuesta a una explotación creciente para servir el interés del capital mediante el debilitamiento de la legislación laboral existente, mediante la introducción de la flexibilidad sin límites, mediante el socavamiento de la legislación y los derechos laborales colectivos hasta alcanzar su destrucción definitiva.
Las enmiendas y propuestas aprobadas por la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales del Parlamento Europeo entran en conflicto absoluto con los intereses de los trabajadores. Es imperioso que los trabajadores de Europa se movilicen para rechazar la Directiva propuesta, se opongan a todo intento por empeorar la duración de la jornada semanal de trabajo establecida en sus respectivos países.En estos momentos de crisis del sistema capitalista y de desempleo creciente, las organizaciones sindicales deberían exigir la reducción de las jornadas semanales de trabajo sin pérdida salarial y también la creación empleos con derechos.Otro ejemplo de la naturaleza antisocial de la Unión Europea es la así llamada inmigración “ilegal”, donde la Directiva de “Retorno” permite períodos de retención de hasta 18 meses en centros tristemente célebres por su nivel de inhumanidad.En relación con la Directiva de Servicios, que sugiere la prestación de servicios a cambio de remuneraciones que no respetan la legislación ni los convenios colectivos de cada país, el Parlamento Europeo, contrariamente a lo anunciado por la CES, no ha restablecido los derechos de los trabajadores. Al aplicar los Tratados Europeos, el Tribunal de Justicia Europeo siempre se inclina a favor de la libertad de los servicios, pisoteando así los derechos sociales.
La crisis inmobiliaria tiene consecuencias excepcionalmente negativas para los empleos y la seguridad laboral en nuestras ramas. Esta situación está relacionada directamente con los bajos ingresos de la mayoría de los trabajadores y su incapacidad para solventar sus necesidades de vivienda. Es urgente que los sindicatos de nuestras ramas profesionales se unan para exigir que sigan vigentes nuestros derechos sociales y se deroguen las directivas antisociales de la UE, que se aprueben medidas de protección extraordinarias para los trabajadores que pierden sus empleos y que se liberen suficientes fondos de inversión para satisfacer las necesidades sociales de vivienda e instalaciones públicas.
La UITBB, siempre dispuesta a alentar la unidad de los trabajadores para que así defiendan mejor sus intereses, dentro de poco tiempo lanzará una iniciativa en esta dirección.Helsinki, el 1ro de diciembre 2008
martes, 10 de junio de 2008
Los países de la Unión Europea logran acuerdo que permite la semana laboral de más de 48 horas

lunes, 9 de junio de 2008
Alemania y Suecia transmitan la espía de las comunicaciones de sus ciudadanos
el frente legal en la lucha en la lucha por los derechos y libertades de los ciudadanos intracomunicatorios también ha avanzado;y también en contra de nuestros derechos.
Esta semana, tanto Alemania como Suecia han movido los hilos para espiar las comunicaciones de sus ciudadanos (correo-e,navegación por internet en general,e incluso registros domiciliarios). Nos lo contó The Register (Alemania, Suecia).
Por supuesto todo ello para luchar contra el terrorismo y por nuestra seguridad. Como siempre, palabras mayores. Ya sabéis que malvados terroristas aspiran a destruir nuestras democracias y para evitar que eso suceda hay que ceder continuamente derechos y libertades. Paradoja a la vista: para que un grupo de terroristas no debilite nuestra democracia hay que debilitar la democracia. Nuestros políticos nos dicen que hay que hacer exactamente lo que los terroristas quieren. Peor aún, no lo dicen pero eso es exactamente lo que están haciendo. Supongo que la sociedad digital libre no necesita partidos políticos (por supuesto siempre se necesitarán políticos, pero quizá las viejas estructuras leninianas ya no tienen sentido) y por eso la rechazan.
Sé muy poco sobre Suecia pero he seguido algo más la situación germana. Allí la sociedad de control ha avanzado mucho desde que Merkel es canciller (1, 2, 3). Alemania ya traspuso a su legislación la directiva europea sobre retención de datos, igual que sucedió en España.
Por supuesto, ya hemos hablado del hecho de que todas las decisiones políticas importantes y trascendentes para nuestros derechos provengan de instituciones a las que no votamos. Si no lo recuerdan pueden seguir la pista por aquí: Consenso de Washington.
Por último resulta evidente que esta semana han sido Suecia y Alemania, pero mañana podría ser España. Y uno nunca sabe cuándo la privacidad le va a salvar la vida, por eso hay que oponerse.
fuente:Versv`Blog, por la libertad de expresión y tanto más

