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jueves, 20 de noviembre de 2008

Zabalza: Sólo para necios (I)

Mediaba el año 1997. Radical y emepepé eran idéntica cosa. Plenario Abierto en el local de la calle Uruguay. Más de quinientas personas desbordaban el salón de arriba. Se decidía si votar o no el proyecto de privatizar el Carrasco presentado por el Intendente Arana con el respaldo de todos los sectores del Frente Amplio. El MPP había quedado en minoría absoluta en la bancada de ediles frenteamplistas, en la Mesa Departamental de Montevideo, en la Mesa Política,
el Plenario Departamental y el Plenario Nacional. El informe del equipo que representaba al MPP en la Junta Departamental de Montevideo fue recibido con aplausos. Colectivo y fervoroso desacato a la orgánica frenteamplista. Nadie se atrevió opinar en contra. El Maestro levantó su voluminosa figura y gritó
“si el Tambero vota la privatización, no entra más al Cerro!!!”.

Es que, en aquellos remotos años (ya hace más de diez!), la militancia emepepista hacía cuestión de principios del rechazo a las privatizaciones, en lo nacional y en lo departamental. A la par que se juntó firmas para derogar la Ley de Privatizaciones de Lacalle, y luego se luchó en defensa de ANTEL, UTE y ANCAP, a nivel municipal se militó para impedir la concesión a Autoparque, la del cepo y el guinche, contra la privatización del Hotel del Prado, la de Punta Brava, la del Sheraton, la de recolección de residuos, la del Club de Golf y la del Mercado Agrícola. Pero fue en el debate generado con el Hotel Carrasco donde la derecha logró introducir en el Frente Amplio la idea de que existe una “conjunción entre el interés público y el interés privado”. En realidad, la discusión se resolvió cuando Tabaré Vazquez hizo jugar su “peso” y renunció a la presidencia del Frente enojadísimo con el desacato del MPP. El debate de ideas cedió ante el poder personal del caudillo, algo que se ha vuelto práctica común en los conflictos internos de la coalición frenteamplista.

Con el Carrasco, el MPP sufrió una derrota a manos de un frente unido de privatizadores asumidos (blancos y colorados) y privatizadores encubiertos (Seregni, Astori, Arana y sectores frenteamplistas de derecha). Consecuencia de esa derrota, los vecinos de Montevideo sufrieron la entrega de su Hotel a una empresa “fantasma” (sin garantías bancarias suficientes) y en condiciones poco favorables al municipio. Diez años después los montevideanos siguen pagando las consecuencias del pésimo negocio que hicieron Arana, Muñoz y Roselli con el Hotel, quienes todavía disfrutan de impunidad política por su crimen de despilfarro del patrimonio municipal. El ejemplo cundió y los gobiernos frenteamplistas están enfermos de predisposición a hacer negocios malos y dañinos (PLUNA es el paradigma, pero hay muchos más). En el Frente Amplio está instalada la idea de los ángeles buenos y progresistas pueden enchochecer los corazoncillos de los empresarios y hacerlos trascender la lógica del capital, transfigurándose en generosos y “humanitarios” burgueses. Sin embargo, como el capitalismo es cruel, la “conjunción de intereses públicos y privados” ahora puede ser leída como “curradores y gobernantes, unidos y adelante”, contaminando la moral y la ética de muchos.
La consecuencia más desgraciada de esa derrota de 1997 fue el pasaje de la militancia emepepista a filas de la obediencia debida, integrados a la pirámide de la disciplina frenteamplista en cuyo vértice se entronizó la derecha disfrazada de cordero “progre”. De oponerse radicalmente a transformar el Frente Amplio en Encuentro Progresista, pasaron a ser el más firme apoyo de un “señor presidente” que se mata de la risa al ver el strep tease de lloriqueos que provocan sus manipuleos y PPS reeleccionistas. Acaso no sabían cómo se maneja este reyecito criollo cuando le dicen “no”?. En todos los planos ha tenido mil actitudes que anticipaban su veto de señor feudal.
De ser la fuerza militante que sostuvo la crítica al neoliberalismo encubierto de Astori, el MPP pasó a ser este movimiento electoralista capaz de hacer pactos con el diablo con tal de juntar votos a lo bobo. En qué quedó aquello de que “primero acrodar el programa y después los candidatos”?

De tenaces miiltantes del “juicio y castigo” a los asesinos a hacer oídos sordos con el discurso que sabotea la campaña por la anulación de la Ley de Impunidad, defiende a los “condoritos” que mataron a su primo hermano Berríos y promueve la reconciliación con los tenientes de Artigas, flor y nata del terrorismo de estado.
Lo más sencillo es responsabilizar a Mujica y Huidobro, porque encabezaron la corriente “civilizatoria” de los asquerosos modales del MLN-MPP...pero, los demás, los que antes se envanecían de pensar con cabeza propia, ahora participan o consienten el creciente amansamiento y rascan el lomo de las más caprichosas actitudes de sus vacas sagradas. El veto de Tabaré Vázquez es apenas un indicador de hasta donde puede llegar la escalada autoritaria progresista...cumpas emepepistas... sigan acatando disciplinadamente, sigan afirmando pirámides caudillescas con militancia fiel, pero después, cuando el reyecito criollo se revira y exige su derecho de pernada, a no asombrarse, ni quejarse, ni andar llorando por los rincones...

Están amantando una criatura que viene creciendo desde 1990. Su defección se traduce en tercerizaciones y privatizaciones disfrazadas donde hoy manda el MLN-MPP. Se siente la ausencia de la estaca critica, plantada en la punta izquierda, contrapuesta a la derecha frenteamplista y que, con un poco de aquella voluntad política de los 90, podía haber militado en la calle para detener la extranjerización de las tierras, las industrias, la plaza financiera y las empresas públicas. El viraje del MPP debilitó, en definitiva, las fuerzas del movimiento popular. Por supuesto que ahora, devenido burócrata municipal por esos avatares de pertenecer al aparato del MLN, el Maestro apoya todas las privatizaciones, reza a los santos apóstoles del progresismo y cruza el Pantanoso sin remordimientos.

Desde la muy particular visión de un pequeñísimo grupo de porfiados insurrectos, la pérdida de horizonte revolucionario de nuestra tribu tuvo sus orígenes en 1994, en aquellos días que el revulsivo complejo militante MLN-MPP-CX 44-Mate Amargo, frenó la “Minirreforma” e impulsó la solidaridad con el pedido de asilo de los ciudadanos vascos. Cuando la multitud se adueñó de los alrededores del Hospital Filtro, el emepepismo asumió con coraje la resistencia frente a la violencia asesina de la Policía. Desde 1985 venían sembrando su espíritu revolucionario y acumulando experiencias de ruptura con la legalidad (antirazzias, asentamientos, conflictos sindicales) hasta conformar la fuerza militante cuyo nacimiento dejaron entrever esas jornadas de agosto de 1994. El MLN-MPP apareció como fuerza que podía echar a perder el proyecto político de la derecha del Frente Amplio, tan útil a los centros de poder económico del Uruguay y del mundo.

A los pocos meses del asesinato de Fernando Morroni (todavía impune) se perdieron las elecciones nacionales y muchos sectores frenteamplistas buscaron expiar su derrota sacrificando chivos “radicales”. Seregni culpabilizó públicamente al MLN-MPP, pero otros, más calculadores, lo hicieron en los mentideros sindicales y parlamentarios. Ell problema del “progresismo” era cómo terminar con el desacato irredento de los que hacían alumbrar llamitas de resistencia y ruptura revolucionaria en el movimiento sindical, las cooperativas de FUCVAM, los barrios y asentamientos, las coordinadoras estudiantiles y movimientos antirazzias. Había que apagarla antes que se hiciera llamarada...Jacinto Vera encendió luces rojas en el entorno de Seregni, Tabaré y Astori, quienes decidieron presionar y aislar a los viejos guerrilleros hasta reducirlos a la obediencia debida. Algunos habíamos creído cuando nos dijeron una cosa y no entendimos cuando nos dijeron la otra.

Sometidos a semejante presión, la mayor parte del MPP se afilió a la tesis de ocupar lugares “allí donde se corta el bacalao”, argumentando que era la vía más efectiva para “cambiar” el Frente Amplio. En realidad significaba salir de la calle y las ocupaciones, trasladando el quehacer emepepista a los organismos del Frente Amplio. En la superficie apenas se percibió un cambio de estilo y carácter en el modo tupamaro de hacer política, pero en el fondo se trataba, nada más ni nada menos, que del abandono de la construcción de gérmenes de poder popular por la participación en el poder de la partidocracia y el sistema republicano burgués.

De porfiado cuestionador del poder de la clase dominante, el MLN-MPP se convirtió en garantía del buen funcionamiento de la democracia representativa,
o sea, del ejercicio pacífico de ese mismo poder que se combatió hasta 1994.
En breve tiempo los vampiros lograron disciplinar aquella estaca militante clavada en la izquierda del Frente Amplio e incorporaron a lo”políticamente correcto” hasta los “asquerosos” principistas como otrora decía Marenales, con todas las implicancias éticas que conlleva el haber vendido en el almacén del barrio la filosofía y los valores revolucionarios.

Entonces, compañer@s consentidor@s, a no deprimirse cuando se termina a lo Jorge Batlle, lloriqueando en la pantalla chica. Es la imagen clarita de la segunda derrota...esta vez política e ideológica, la que los incorpora definitivamente al sistema tal cual es. Para quienes fuimos ingenuos y confiados combatientes en el movimiento tupamaro, esta derrota nos reveló el maquiavelismo subyacente en la conducta de algunos de aquellos que convocaron a desafiar la muerte por la revolución...

A veces pienso que estoy como envenenado y es cierto. Si pudiera olvidar mis muertos y desaparecidos y los vejámenes a mis hermanas, si los juramentos y la fraternidad de las tatuceras y calabozos pudieran abandonar mi almohada... tal vez entonces podría no sentir vergüenza ajena con la comedia mediática de la lucha por ser candidato a la presidencia. Para la generación de los sesenta, hacer la revolución fue cosa dura en el plano afectivo. Rompimos con madres y padres, herman@s se separaron de herman@s, parejas se rompieron...murieron tantos, tantos desaparecieron o fueron asesinados, bueno, que quieren que les diga, ahora que veo hacer teatro a los que no quiero más, siento inmensa pena por la historia, porque, seguramente, la epopeya de los tupamaros pueda terminar en ridícula payasada circense.

Siento que depositamos la confiaza moral y política en gente que se integró al sistema. Que con su desmán autoritario, penalizando lo que no es delito (salvo para la santa inquisición), pasando por arriba todas las mayorías habidas y por haber, Tabaré dió el paso histórico de quebrar los mecanismos de la democracia representativa. Se agota la posibilidad de concretar medidas populares en el marco parlamentario y electoralista...estoy delirando? No sé.

Pregúntense compañer@s...si con las mayorías que cuenta este gobierno no es posible concretar setenta años de lucha por despenalizar el aborto...cómo habrá qué hacer? Cuál es la vía hacia el socialismo? Ni llegando a tener el 100% de las bancas se está a salvo de los tiranuelos con ínfulas progresistas.

No. No estoy delirando. Simplemente es que la ruptura revolucionaria comienza rompiendo de verdad...aunque más no sea la puerta de algún ministerio.
Pero primero se empieza por casa, rompiendo en la propia cabeza con la legalidad que nos permitió la clase dominante en 1985 y se ganó nuestro corazón. Puede sentirse como exabrupto fuera de lugar lo que digo, pero siento necesidad de comunicarlo, de gritar a toda voz la indignación que provoca el abuso de poder y también la aceptación disciplinada que transforma los pueblos en rebaño. Siento la imperiosa necesidad de gritar revolución!, aunque sea en desierto de oídos sordos y en esta hora tan pobre de nuestra historia tupamara.

jueves, 5 de junio de 2008

SÓLO PARA HEREJES (II)

"El gobierno actúa sometido a tensiones de una sociedad dividida en clases y no puede actuar siempre acorde a ese programa (el del Frente Amplio, nota del autor) y tiene que ceder a las presiones del bloque dominante", palabras dichas en el acto del Primero de Mayo, por Juan Castillo, principal vocero del PITCNT.
A riesgo de aburrir lectores y alienarme voluntades, creo conveniente repasar el listado de las cesiones que se hace frente al bloque dominante:
I) a los grandes capitales multinacionales se les cede enorme extensiones de tierras forestadas con eucaliptos y se deja plantar soja transgénica cultivada en base a agro tóxicos hasta alcanzar a ser el décimo país en el campeonato mundial sojero organizado por la Monsanto. Se les regala la instalación de plantas de celulosa en zonas francas donde no pagan ni un peso en impuestos. Se les ceden las industrias molineras y frigoríficas que exportan sin pagar detracciones como en Brasil o Argentina. Se mantiene el funcionamiento secreto de la plaza financiera, asentamiento extranjero que exporta capital expropiado a los asalariados uruguayos.
II) Se cede en la concepción de la política económica al centrarla en el pago de la Deuda Externa. Se paga por adelantado el capital al FMI, y no se atrasan ni un segundo en el pago de intereses y amortizaciones a los acreedores privados. Al mismo tiempo se hace la mosqueta con el 4,5% para la educación; con las inversiones en vivienda popular y préstamos a cooperativas; se niega al INAU lo imprescindible para atender niños y adolescentes arrojados a la calle por esta misma política astoriana.
III) Se cede ante el complejo latifundio-agro exportación que hacen su agosto con el consumo popular al tiempo que no pagan prácticamente nada por las rentas de capital o por el privilegio de la propiedad de la tierra o por las exportaciones de carne y lana (¿qué pasó con el impuesto a la productividad media y con la ley de sociedades anónimas?).
IV) Se cede a las presiones del terrorismo de estado para no anular la ley de caducidad y sacar de la manga una cárcel VIP para los asesinos con o sin uniforme, al tiempo que no hay un peso para humanizar las cárceles y las colonias de menores (como botón de muestra: ver las condiciones en que esperan en las puertas de las cárceles los familiares que no han cometido delito alguno). El gobierno también cede al no tomar la iniciativa en materia de derechos humanos: podría dar órdenes a sus fiscales para que inicien investigación y denuncias judiciales sobre la tortura, desapariciones y asesinatos desde 1968 a 1985, así como lo que ocurre actualmente en comisarías, cárceles y hogares de menores.
V) Se cede a las presiones de lo más reaccionario (Opus Dei y arzobispo) para no aprobar la despenalización del aborto y al hacerse los distraídos para no ver las clínicas aborteras clandestinas, gran negocio de algunos médicos.
VI) También cede ante el imperialismo, al enviar tropas hipócritamente llamadas "de paz" a reprimir al pueblo haitiano para restablecer la "democracia" como le gusta a George Bush, gran democratizador en Afganistán, Irak y el resto del mundo; además se cede al no levantar una voz indignada por la invasión del ejército colombiano a Ecuador y al recibir, por el silencio cómplice, las felicitaciones de Condoleza Rice. También se calla sin denunciar el reflotamiento de la IV Flota bajo el mando del Comando Sur, división del Pentágono para el control y la represión en América Latina, responsable de violaciones del territorio ecuatoriano y venezolano, del Plan Colombia y de la construcción, con el consentimiento del Ministerio de Defensa, del anzuelo-políclina en mis pagos de Santa Catalina.

Este incompleto listado (olvidé las privatizaciones y la ley "luz verde para la policía", por ejemplo) abre dos interrogantes en negrita: A) ¿Dónde termina el "ceder a las presiones" y empieza el "hacer los mandados a la oligarquía y el imperialismo"?, y B) ¿Qué está en disputa en este gobierno donde el programa popular ya perdió por goleada?
Las respuestas las tienen los miembros del secretariado ejecutivo del PITCNT, en particular, Castillo, Abdala y Bermúdez que unen a esa condición la de ser comunistas y, por lo tanto, se supone que ideológicamente rechazan toda colaboración de "su" gobierno con la oligarquía y el imperialismo. Personalmente, sospecho que ya no hay nada que disputar: el gobierno acaudillado por Mujica, Astori y Tabaré es de derecha sin remedio.

El inefable senador Huidobro reafirma su compromiso a muerte con la gestión del gobierno progresista y que sus alianzas en el Frente Amplio tienen un carácter estratégico. Manifiesta nuevamente su lealtad para con Astori, Valenti, Nicolini, Bengoa y etc. a la par que valora la actual política económica como de izquierda.
Huidobro se suma al discurso "¡unidad, unidad!" que vienen haciendo los caudillos del progresismo y los dirigentes de la central sindical. Consigna que se ha venido imponiendo desde 1960, cuando el PCU unificaba a palo y cadena.
La "Unidad" posee mucho significado afectivo para el pueblo asalariado y es un excelente recurso retórico. Basta mentarla para despertar aplausos en el público más aburrido (como el de todos los Primeros de Mayo, por ejemplo).
El contenido político de este nuevo paquete de "Unidad" parece ser el disciplinamiento a las políticas de gobierno. La tribu entera atrás de Pluma Blanca, de su primer ministro Danilo y del Gran Brujo. Disciplinarse al gobierno por un lado y por el otro, anular con un discurso demagógico las resistencias populares que pudieran surgir
Unidad para hacer los mandados y dejar hacer los grandes negocios a los dueños del Uruguay, los que viven en Carrasco y también los europeos y gringos. Unidad para convencer de que tres años son poco tiempo para cambiar las causas de la pobreza en que vive el millón y medio de uruguayos que no goza del privilegio de pagar IRPF.
"HABRÁ PATRIA SOCIALISTA PARA TODOS O NO HABRÁ HABRÁ PATRIA PARA NADIES" EL TAMBERO
SOLA PARA HEREJES (publicado en voces del frente)

miércoles, 12 de diciembre de 2007

LA RUPTURA DEL CONTROL

LA RUPTURA DEL CONTROL Por Jorge Zabalza (El Tambero). a publicarse viernes 14 de diciembre 2007 www.brecha.com.uy

COPETE:
A menos que alguna santa inquisición esté comprando miles de ejemplares para quemarlos e impedir se pueda leerlos…¿cómo explicar el "boom" del libro de Federico Leitch? Hay otra explicación posible: a medida que va quedando en evidencia cómo, aún con gobierno progresista, la democracia burguesa es un sistema al servicio de los dueños de todo, la militancia más politizadas, están buscando otros caminos políticos y, en ese clima de búsqueda, se recrean ideas revolucionarias. "Cero a la izquierda" cayó como peludo de regalo en el momento que la explosión estaba en el aire y precisaba un detonante.

Afirma Danilo Astori que no pagan IRPF el 85% de los jubilados y 65% de los asalariados. Un millón y medio de uruguayos no alcanzan al mínimo imponible. ¡Por fin la equidad!, exclaman alborozados ministros, parlamentarios y politólogos varios. Pensar revoluciones en el Uruguay "progre", es fundamentalismo básico, a lo Bin Laden. Si se está transitando hacia un nuevo "paraíso" al estilo del viejo batllismo.…¿para qué la revolución social?

Sin embargo, las cifras de Astori se pueden leer con otra sensibilidad y descubrir que esconden mucha injusticia social: ese millón y medio de personas ganan menos de $8.000; es decir, el 43% de la población está malviviendo con la cuarta parte de la canasta familiar. Enrique Rubio, director de la OPP, sostiene que decreció la pobreza en el Uruguay. Raya en la estupidez. ¿Acaso ignora que los ingresos mensuales del 20% de las familias uruguayas no llegan a $6.420?. ¿Habrá que llevarlo a un asentamiento con $8.000 mensuales para que sienta en carne propia qué es ser pobre?.
El poder adquisitivo sigue muy por debajo de 1997 y ni hablar de lo que era antes de 1973. La dictadura vino para expropiar salario real al pueblo trabajador y pareciera no hay dios progresista que se proponga revertir esta situación angustiante. El pueblo continúa excluido de la jauja exportadora de carne, soja, arroz, trigo y arándanos. Segregado del crecimiento del PBI.

La exclusión se manifiesta de manera no cuantificable, en lo cultural e intelectual, en la comida diaria los fines de semana cuando los comedores están cerrados, en el ausentismo y la deserción escolar reales, en el raquitismo y la desnutrición que transfigura las caritas infantiles, en ese 10% de niños trabajando y en las niñas prostituidas…pobreza es el crecimiento desmesurado de las ferias vecinales y de los delitos sociales.

Esta injusticia social…¿podrán ser resueltas redistribuyendo el ingreso o dedicando a "políticas sociales" un puntito más del presupuesto nacional? No, señor. La exclusión es la consecuencia natural cómo evoluciona la composición del capital (más tecnología, menos mano de obra) y eso no tiene vuelta atrás.


No se precisa ser brujo muy avezado en economía marxista para pronosticar que en los próximos años, por muy en serio y progresista que sean sus gerentes, el capitalismo continuará produciendo más desocupación, más segregación territorial, más miserias humanas, más hurgadores y carritos, más niños en la calle y más delitos contra la propiedad.

Lejos de achicarse, la fractura social se profundizará y extenderá…haciéndose abismo insondable, cuna y caldo de cultivo de los sepultureros del sistema. Como lo fue en 1848, en 1917, en los '60 y como lo es ahora, desde 1985.

EL VIEJO FANTASMA


Esa imposibilidad de hacer crecer el poder adquisitivo del millón y medio de sumergidos es la base política del fracaso al que está condenado el progresismo. Los orixás aventuran que campeará el desengaño en esas mesas sin los cuatro platos de guiso que prometieron los falsos profetas.
Y en esas aguas de desengaño popular, la militancia politizada no entiende los abrazos con George Bush, las tropas uruguayas invadiendo Haití, la ley que ampara la muy conocida arbitrariedad policial, la condena del poder judicial a Irma Leites por unos graffitis, el alza de los precios de la canasta familiar, la represión a las ocupaciones de tierra, las multas a los carritos, la extranjerización sin freno, el pago anual de 2.000 millones de dólares por servicios de la Deuda Externa y el olor a repollo podrido en Fray Bentos…

En terrano tan explosivo cayó "Cero a la Izquierda". Y, particularmente, el relato de las vicisitudes de las pretensiones revolucionarias de los tupamaros en democracia tutelada y primaveral. Memoria coherente con la epopeya lejana y que desdibuja algunos de los íconos del viraje. Fotografía en rojo y negro que convoca a hacerse caro de la historia de cada uno o a negarla antes que cante el gallo. El debate se salió de madre al sonar el campanazo "¡viva la revolución!". Y la curiosidad del público por conocer un mensaje revolucionario y tupamaro, por tanto con garantía de consecuencia entre los dichos y los hechos… ¡el viejo fantasma vuelve a recorrer América Latina!
Presentado en Buenos Aires, lejos de las controversias de familia, que neurotizan la
polémica, "Cero a la izquierda" pareció servir para la discusión de las cuestiones de fondo que hacen a la lucha por la revolución social. Se habló de los valores éticos y morales, de la filosofía de los revolucionarios, de los por qué de tantos fracasos y los cómo de las experiencias futuras, de la violencia de los de arriba y la respuesta de los de abajo, de las formas y los caminos de lucha.


En el pago chico, parece más difícil desprenderse de las subjetividades de infierno grande y encarar con seriedad, la discusión de esos temas. Pero el debate ya está en los ceros a la izquierda que piensan y hacen política incorrectamente, sin sujetarse a los límites impuestos al pensamiento por el progresismo único y dominante. Se ha roto el control ideológico y la ruptura provoca histerismos en el panóptico.

QUIEBRE DE LA SUJETIVIDAD DOMINTE.



Los desengañados se reproducen como hongos y, aunque se pondrán la camiseta del progresismo en las elecciones nacionales, su respuesta tiende cada día más a la lucha social, que es una forma de lucha política, según dicen los que saben. Se reproducirán movilizaciones independientes como las que se vienen dando, ocupando tierras, juntando firmas para anular la ley caduca, haciendo marchas y escraches, movilizándose, reestableciendo los vínculos vecinales que fueron debilitados desde el poder con la institucionalización del abajo militante. En el terreno fértil de la lucha social, surge y crece el pensamiento crítico, se descubre la verdadera naturaleza de la democracia burguesa y la inutilidad de buscar, desde sus instituciones parlamentarias y judiciales, las soluciones que necesita el millón y medio de pobres. En la lucha social florece el debate en las bases y echan raíces las ideas revolucionarias sembradas, en un proceso donde imperceptiblemente comienzan a cristalizar los nodos de la alternativa política con carácter revolucionario y una estrategia insurreccional. A eso tienen miedo los voceros de la histeria conservadora del régimen político.

¿Para qué enterrar el capitalismo, dicen los renunciantes a la revolución?. ¿No es idiota luchar por un socialismo que termina regresando al capitalismo? Por el contrario, el derrumbe real de la URRS y la derrota ideológica de tantos guerrilleros del siglo XX, vuelven urgente reelaborar teoría revolucionaria. Junto con el pico y la pala, los sepultureros del capitalismo precisan imaginarse y pensar las bases de la sociedad que quieren hacer. Es una tarea tan concreta como pintar muros u repartir volantes. Está todo por rehacer, está todo por recrear.

Se abren, entonces, las puertas de una nueva coyuntura. En la subjetividad dominante aparecen grietas que ayer nomás no existían y que pueden llenarse de pensamiento revolucionario. Pero a no equivocarse. Es preciso grabarse a fuego en la frente: sin lucha social no habrá alternativa política revolucionaria. Ella no puede surgir de acuerdos entre cuatro paredes y entre cuatro dirigentes por muy buenas intenciones que tengan.

¿Por qué es tan así? Tiene que ver con los porqués de la caída de la URSS sin que la defendiera ni uno solo de los millones que gozaron de las ventajas materiales del "socialismo real". Con imaginarse la revolución social como un hecho de conciencia, como la desaparición del interés material en la motivación individual y la creación de los espíritus insurrectos, moralmente estimulados, que serán los pilares humanos del nuevo orden político, social y económico.

Se vive un período de reflexión sobre la historia del rol de los revolucionarios en la creación del poder popular. De cómo apostar a organizaciones que actúen como proveedores ideológicos y políticos de esa vanguardia que será el propio pueblo armado y organizado.

Es un período de ruptura del control ideológico y eso significa que esas seis ediciones de "Cero a la Izquierda", preceden y anticipan más transgresiones, más rebeliones, más conspiraciones, hasta llegar a la ruptura política con el marco de la democracia burguesa.
www.comcosur.com.uy

































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