Días atrás el ex presidente Jorge Battle, acusó sin nombrar al MPP(sin nombrarlos directamente) "por los muchachos de siempre...los de los fierros", de los saqueos que se organizaron en medio de la crisis del 2002.
Primero me gustaría recordarle a Batlle, de algo conocido y aplaudido por toda la población, "menos por los de siempre....los oligarcas, banqueros, estancieros,dueños del país", que cuando el asalto a una sucursal de Manzares, los productos alimenticios que se "expropiaron" fueron repartidos en los de entonces llamados cantegriles, entre los más pobres.
Mújica le respondió: "Él sabe bien que fueron los botones... manejados por algunos personajes. Lo sabe perfectamente bien y se hace el sota".
Julio Marenales aseguró:"que si bien hubo organizadores, no tiene conocimiento de quiénes fueron los ideólogos. "Hubo organizadores, pero no fue encontrado ningún militante de izquierda. Alguién los organizó. La izquierda no fue".
Todo estos dichos, se parecen más a un partido de truco, que a política seria y comprometida, o una mala novela televisiva, dónde la audiciencia toma partido por uno o por otro, en lugar de pensar en los hechos reales de hoy, del momento.
Ni idea tengo lo que pasó por la mente de Batlle para sacar aquellos sucesos pasados, sucesos y consecuencias de su gobierno que vaciaron el partido colorado, no creo este relacionado con la política de precios de los alimentos del gobierno actual, o bién, quizo advertir al gobierno de los posibles "saqueos" futuros que pueda ocacionar el hambre.
Jorge Zabalza dio una muy buena respuesta, tanto a Batlle como al gobierno, en una entrevista a Observa.
Zabalza:"si este gobierno fuera de corte popular, podría hacer algo más para controlar los precios de la canasta básica" y agregó que a nivel mundial "se está especulando con el hambre de la gente".
Claro que podría, incluso mirando hacia el pasado. Los espendios. Volver a implantar los espendios, donde la gente pueda comprar los productos alimenticios a bajo costo. Eso resolvería una parte del problema. Quedaría afuera una gran parte de la población, la que no tiene recurso alguno, y allí si podía introducirse una tarjeta, la cual habilitaría a retirar los productos de primera necesidad.
Este sistema de implantarse, además de solucionar el problema del encarecimiento sería otra forma de bajar la desocupación, y que lo recaudado, volviera al Estado.
Zabalza:
"Además de que los precios de los productos básicos suben constantemente, hay que tener en cuenta que las grandes superficies que antes se utilizaban para plantar ahora se dedican a los agro combustibles".
En cuanto a los dichos de Jorge Batlle, Zabalza dijo:que el ex presidente debería "pensar con sentido autocrítico por qué luego de su mandato el Partido Colorado (PC) desapareció de la escena política".
Zabalza consideró que el PC no tiene ninguna propuesta distinta a la de este gobierno "porque no puede hacer mejor trabajo que Astori, que lleva delante políticas con FMI mejor que los colorados", explicó.
"En vez de estar diciendo estas cosas (Batlle) tendría que analizar por qué si su política económica fue tan buena la población se vio obligada a salir a robar alimentos, pero él es un gran conspirador, el más grande del país", señaló Zabalza.
Me pregunto: Qué pasaría si durante el gobierno actual hubiera una ola de "saqueos" por una población hambreada? Qué haría la Ministra Tourné? La seguridad de quiénes defenderia?
Serían organizados por que izquierda? Por cuál idiología?
Del sistema carcelario, salió a luz en Rivera, por parte del intendente Viera, colorado el también, refiriendose al motín de la cárcel de Rivera.
Viera criticó al gobierno actual del deterioro del presidio:""es del siglo pasado y está muy deteriorado", al tiempo que recordó la situación de hacinamiento en la que viven los reclusos.
Caramba Viera! En el siglo pasado quién gobernaba? Qué hicieron ustedes,colorados y blancos?.
No defiendo al gobierno, es realidad.
No puedo defender lo dicho por la Secretaria de Estado, Daisy Tourné, porque las soluciones que da no son las que necesita el país, ni tampoco los pedidos de Viera, más polícias, mejor pago, mejor preparación.
No se necesitan más cárceles, se necesita trabajo productivo, mejor educación, es ahi dónde se debe invertir.
No preparar polícias y militares para reprimir. Reprimir, reprimieron, con sueldos de hambre, entonces para que más sueldos? Al igual que en el pasado, a falta de empleos, no queda otra que volverse milico, aún por un bajo sueldo. Y, esto, no es progreso!
lunes, 26 de mayo de 2008
EUROPA DICE: FUERA LOS INMIGRANTES
Mis videos - Araka la Kana - Pasodoble Con todo mi cariño
Un amigo me ha enviado este video con Araka la Kana,me pareció oportuno mostrarlo.
Cuando la Unión Europea a decidido cerrarle las puertas a 8 millones de inmigrantes.
Las fronteras se cierran para todo aquello que no de ganancias. Todo lo contrario sucede en los países del tercer mundo, allí se reciben con grandes aplausos gubernamentales, a quiénes nos cierran las puertas y condenan a vivir en la miseria y hambre. Dos veces condenados. Fuera y dentro de fronteras. Los países africanos llevan mil años de condenas, quinientos los latinoamericanos.
"Qué pena, los mismos hombres,las mismas guerras"
Un amigo me ha enviado este video con Araka la Kana,me pareció oportuno mostrarlo.
Cuando la Unión Europea a decidido cerrarle las puertas a 8 millones de inmigrantes.
Las fronteras se cierran para todo aquello que no de ganancias. Todo lo contrario sucede en los países del tercer mundo, allí se reciben con grandes aplausos gubernamentales, a quiénes nos cierran las puertas y condenan a vivir en la miseria y hambre. Dos veces condenados. Fuera y dentro de fronteras. Los países africanos llevan mil años de condenas, quinientos los latinoamericanos.
"Qué pena, los mismos hombres,las mismas guerras"
jueves, 22 de mayo de 2008
CORRUPCIÓN: Tumor endéndemico del Capitalismo
CORRUPCIÓN, TUMOR ENDÉMICO DEL CAPITALISMO Por Xavier Caño Tamayo
Contra el mito de que la corrupción es propia de países empobrecidos, los escándalos de Eurostat en Europa y Enron, World Com y otros en EEUU muestran que la corrupción es un tumor del capitalismo neoliberal, no cosa de pobres. Políticos, funcionarios, ejecutivos y altos empleados meten mano en la caja y se enriquecen ilícitamente. En su mandato anterior, Berlusconi promulgó leyes de inmunidad que le permitieron evitar condenas por varias acusaciones de corrupción y, años antes, turbias comisiones y apropiaciones indebidas habían ensuciado los últimos años del gobierno de Felipe González en España. Desde 2006, en Alemania, motor económico de la Unión Europea, la mayoría de grandes corporaciones han pasado por el banquillo de los acusados. Cajas ocultas, dinero negro, sobornos, engaño organizado y manipulaciones contables. Siemens, Daimler Chrysler, Volkswagen, Scherin, BMW, Henkel y Degussa, hasta dieciocho corporaciones tienen abiertos expedientes por manipulación y fraude. También las medianas empresas se apuntan a lo ilícito. No es de extrañar; hasta hace cinco años el dinero de sobornos pagado en el extranjero era deducible de los impuestos como gastos empresariales. Sólo la presión de la ONU, que veía crecer la corrupción, hizo que esa indignidad desapareciera del panorama fiscal alemán. Pero aún hay países europeos en los que pagar sobornos desgrava. En este tiempo de auge del capitalismo neoliberal, de hegemonía de la privatización de lo público y de desregulación financiera, la corrupción se ha enseñoreado del mundo. No por casualidad. Según Rob Jenkins, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Londres, la llamada privatización de las economías ha multiplicado las comisiones, terreno abonado para la corrupción y, al privatizarse lo público, los compradores han competido por pagar más a funcionarios y políticos para llevarse el gato al agua. Corromper es “sobornar con dádivas o de otra manera para conseguir un beneficio”, según el Diccionario de la Lengua Española. Pero más completo es que “corrupción es un abuso del poder público en beneficio personal y privado” y, también, “comprar y vender lo que de ningún modo debe estar sujeto a compraventa”. Corrupción es soborno, extorsión, malversación de dinero público y apropiación indebida. En la corrupción siempre hay dos, corruptor y corrompido. Y junto a la corrupción, el ‘capitalismo de manos sucias’, neoliberal por supuesto, que incluye además fraude sistemático, engaño habitual y actividad criminal si se tercia. Es el caso de países de la desaparecida Unión Soviética, China, México, Indonesia o Brasil, sedes de capitalismo sucio. En la raíz del aumento de la corrupción no sólo hay un auténtico sector de intermediarios que la facilitan y promueven, sino que el abandono de la dimensión moral que el capitalismo tuvo alguna vez; esa que según Adam Smith indicaba no ser admisible el enriquecimiento a costa de los conciudadanos. Pero aquí surgen voces que argumentan que la corrupción no hace daño a nadie, salvo a los tontos. Por supuesto, es falso. Como denunciara en su día James Wolfensholn, que fue presidente del Banco Mundial (probablemente el más decente que haya tenido esa organización), “la corrupción es una afrenta a los pobres, porque desvía el dinero hacia los más ricos”. Finalmente hay que recordar que la corrupción y su creciente expansión tiene mucho que ver con ese invento de las grandes potencias democráticas: los paraísos fiscales, obra mimada del capitalismo neoliberal. Pues sin la opacidad, el secreto y la desregulación absoluta de los paraísos fiscales, corruptores y corrompidos lo tendrían más difícil para esconder su dinero sucio y tampoco podrían hacer sin temor negocios turbios con ese dinero. Pero los corruptos pueden estar tranquilos. Desde Liechtenstein hasta la isla de Man, Bahamas, Bermudas, Islas Vírgenes, Filipinas, Tonga, Panamá, Mauricio, Gibraltar, Mónaco, Araba, Fidji y un largo etcétera, bien vistos y protegidos por las organizaciones económicas internacionales, los paraísos fiscales aseguran la máxima opacidad y oscuridad a cientos de miles de operaciones electrónicas financieras que lavan y ocultan miles de millones de la corrupción y otros orígenes indecentes. El capitalismo sigue. Al final, el viejo Karl (Marx, por supuesto) tenía razón cuando escribió que “todas las naciones capitalistas abrazan periódicamente el fraude, pretendiendo ganar dinero sin mediar proceso productivo”. Argenpress / RECOSUR_______________________________ Comcosur
Contra el mito de que la corrupción es propia de países empobrecidos, los escándalos de Eurostat en Europa y Enron, World Com y otros en EEUU muestran que la corrupción es un tumor del capitalismo neoliberal, no cosa de pobres. Políticos, funcionarios, ejecutivos y altos empleados meten mano en la caja y se enriquecen ilícitamente. En su mandato anterior, Berlusconi promulgó leyes de inmunidad que le permitieron evitar condenas por varias acusaciones de corrupción y, años antes, turbias comisiones y apropiaciones indebidas habían ensuciado los últimos años del gobierno de Felipe González en España. Desde 2006, en Alemania, motor económico de la Unión Europea, la mayoría de grandes corporaciones han pasado por el banquillo de los acusados. Cajas ocultas, dinero negro, sobornos, engaño organizado y manipulaciones contables. Siemens, Daimler Chrysler, Volkswagen, Scherin, BMW, Henkel y Degussa, hasta dieciocho corporaciones tienen abiertos expedientes por manipulación y fraude. También las medianas empresas se apuntan a lo ilícito. No es de extrañar; hasta hace cinco años el dinero de sobornos pagado en el extranjero era deducible de los impuestos como gastos empresariales. Sólo la presión de la ONU, que veía crecer la corrupción, hizo que esa indignidad desapareciera del panorama fiscal alemán. Pero aún hay países europeos en los que pagar sobornos desgrava. En este tiempo de auge del capitalismo neoliberal, de hegemonía de la privatización de lo público y de desregulación financiera, la corrupción se ha enseñoreado del mundo. No por casualidad. Según Rob Jenkins, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Londres, la llamada privatización de las economías ha multiplicado las comisiones, terreno abonado para la corrupción y, al privatizarse lo público, los compradores han competido por pagar más a funcionarios y políticos para llevarse el gato al agua. Corromper es “sobornar con dádivas o de otra manera para conseguir un beneficio”, según el Diccionario de la Lengua Española. Pero más completo es que “corrupción es un abuso del poder público en beneficio personal y privado” y, también, “comprar y vender lo que de ningún modo debe estar sujeto a compraventa”. Corrupción es soborno, extorsión, malversación de dinero público y apropiación indebida. En la corrupción siempre hay dos, corruptor y corrompido. Y junto a la corrupción, el ‘capitalismo de manos sucias’, neoliberal por supuesto, que incluye además fraude sistemático, engaño habitual y actividad criminal si se tercia. Es el caso de países de la desaparecida Unión Soviética, China, México, Indonesia o Brasil, sedes de capitalismo sucio. En la raíz del aumento de la corrupción no sólo hay un auténtico sector de intermediarios que la facilitan y promueven, sino que el abandono de la dimensión moral que el capitalismo tuvo alguna vez; esa que según Adam Smith indicaba no ser admisible el enriquecimiento a costa de los conciudadanos. Pero aquí surgen voces que argumentan que la corrupción no hace daño a nadie, salvo a los tontos. Por supuesto, es falso. Como denunciara en su día James Wolfensholn, que fue presidente del Banco Mundial (probablemente el más decente que haya tenido esa organización), “la corrupción es una afrenta a los pobres, porque desvía el dinero hacia los más ricos”. Finalmente hay que recordar que la corrupción y su creciente expansión tiene mucho que ver con ese invento de las grandes potencias democráticas: los paraísos fiscales, obra mimada del capitalismo neoliberal. Pues sin la opacidad, el secreto y la desregulación absoluta de los paraísos fiscales, corruptores y corrompidos lo tendrían más difícil para esconder su dinero sucio y tampoco podrían hacer sin temor negocios turbios con ese dinero. Pero los corruptos pueden estar tranquilos. Desde Liechtenstein hasta la isla de Man, Bahamas, Bermudas, Islas Vírgenes, Filipinas, Tonga, Panamá, Mauricio, Gibraltar, Mónaco, Araba, Fidji y un largo etcétera, bien vistos y protegidos por las organizaciones económicas internacionales, los paraísos fiscales aseguran la máxima opacidad y oscuridad a cientos de miles de operaciones electrónicas financieras que lavan y ocultan miles de millones de la corrupción y otros orígenes indecentes. El capitalismo sigue. Al final, el viejo Karl (Marx, por supuesto) tenía razón cuando escribió que “todas las naciones capitalistas abrazan periódicamente el fraude, pretendiendo ganar dinero sin mediar proceso productivo”. Argenpress / RECOSUR_______________________________ Comcosur
Ejercito israeli: veteranos revelan corrupción moral

Veteranos revelan corrupción moral
Fuente: Nicolien den Boer, Radio Nederland
Se trata de una de las más singulares visitas que se pueden hacer desde Jerusalén, organizadas por veteranos del Ejército israelí, a sus antiguos puestos en la Cisjordania. Allí, los ex militares hacen revelaciones sobre el proceso de corrupción moral de los soldados, es decir, de la pérdida de la noción del bien y el mal. Con la gira, los veteranos superan uno de los principales tabúes de la sociedad israelí.
"Bienvenidos a la gira Rompiendo en silencio", anuncia uno de los militares por el micrófono en el autobús. Unas cuantas veces por semana, Yehuda Shaul, de 25 años de edad, y sus compañeros de servicio militar, organizan visitas para el público a la ciudad de Hebrón, donde estuvieron destacados.
Por las calles de esta ciudad palestina, los militares exponen una imagen sincera de sí mismos cuando contaban 18 años de edad. Eran jóvenes con nociones morales claras, que se incorporaron con entusiasmo a las filas militares y permanecieron destacados en Hebrón, ciudad done se transformaron en militares que dejaron de considerar a los palestinos como seres igualmente dignos.
Procedimiento militar
Shaul se detiene unos instantes para conversar con soldados que actualmente integran su antiguo batallón. Y si bien los jóvenes militares se niegan a dar un comentario, manifiestan visible incomodidad cuando Shaul explica a los ocupantes del autobús el procedimiento militar en el caso de encontrar una bolsa de plástico en la vía. La bolsa puede perfectamente ser una bomba, circunstancia ante la cual el Ejército maneja tres opciones:
1. Disparar a la bolsa,
2. Aguardar la llegada de expertos capacitados para desactivar artefactos explosivos,
3. Ordenar a un palestino que recoja la bolsa.
"¿Y qué opción creen que elegíamos?", pregunta Shaul al grupo de visitantes. "Efectivamente," reconoce, "la tercera". Seguidamente explica que, desde el punto de vista militar, ésta es la decisión más lógica, pues si un palestino sabe que se le puede utilizar como escudo humano, no se le ocurrirá colocar bombas en la vía. Pero, eso también significa que, como militar, nunca se puede considerar a un palestino como un ser humano. "No es posible disparar en la noche contra alguien en su casa, y al día siguiente considerarlo como un ser igual," advierte.
Uno de los principales tabúes
Según Shaul, la actuación del Ejército en los territorios ocupados constituye uno de los principales tabúes en Israel. La Cisjordania comienza a sólo unos cuantos minutos en automóvil desde Jerusalén, enfatiza el veterano. Y sin embargo, nunca se habla sobre el tema, a pesar de que gran parte de quienes prestan su servicio militar es destacado allí y en la Franja de Gaza.
A su regreso a la sociedad civil, Shaul se hizo consciente del proceso de corrupción moral de la que había sido víctima, y, junto con algunos integrantes de su batallón, fundó la organización ‘Breaking the Silence' (Rompiendo el silencio), con la que causó profunda conmoción en la sociedad israelí.
El año pasado, tres mil personas visitaron Hebrón en compañía de Breaking the Silence. Entre los visitantes se hallaban muchos jóvenes menores de 18 años que aún deben prestar su servicio militar. Shaul se propone hacerles comprender que, como militar, cambiará su forma de pensar, que su visión se hará más estrecha, que, al final de cada día no comentarán con nadie lo que han hecho con los palestinos y que dejarán de cuestionar cosas. "Lo único que les interesará será cómo ganarse más horas de descanso y mejor alimento," precisa
Insultos
Shaul y sus colegas cosechan mucho apoyo pero también mucho rechazo, por ejemplo de los colonos que viven en el centro de Hebrón, una ciudad palestina. El principal objetivo del Ejército israelí en Hebrón es proteger a los colonos judíos que viven allí. Durante nuestra gira, uno de los colonos registra todos nuestros movimientos con su cámara. Un segundo abandona su vehículo para lanzar una sarta de insultos a Shaul, a quien acusa de simpatizar con el enemigo, es decir, con los palestinos. Shaul no reacciona, y sólo se alegra de que, en esta ocasión, por lo menos no lo han agredido con huevos o ladrillos. Unas semanas atrás, un grupo de parlamentarios alemanes fue atacado con piedras.
A pesar de los ataques de los colonos, Shaul no duda acerca de su misión de obligar a la sociedad israelí a mirarse en el espejo. Su organización no sólo insta a la población a abrir los ojos, sino que asume responsabilidad por todo lo que sucede en los territorios ocupados. Shaul considera su obligación como veterano transmitir a la sociedad sus conocimientos y la información de que disponen, y obligarla a iniciar un debate sobre lo que ocurre en los territorios. "Si no lo hacemos, nadie lo hará." 2008 05 22
Buzzi: de garante del barniz "social" del conflicto agrario al malo de la pelicula

Boletín quincenal Nº 88 -Aparentemente a punto de anticipar este lunes el fin de las medidas de protesta para entrar en negociaciones con el gobierno, por la presión de una curiosa y súbita recomposición de las relaciones entre el kirchnerismo y los grandes medios de comunicación –sobre todo Clarín- y por la posición de las otras entidades, el mediático jefe de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, vio en estos días cómo quedaban al desnudo las incongruencias de sus posturas en el conflicto agrario. Leer completo, opinar
Notas sobre "Vida lumpen, bestuario de la multitud" de Esteban Rodríguez

Boletín quincenal Nº88 - Por Mariano Pacheco- Hay un provervio chino que dice: “conocer y no actuar es como no conocer”. La frase se completa y complica con las palabras que morfeo dedica a Neo, en Matrix: “Tarde o temprano te darás cuenta que una cosa es conocer el camino y otra recorrerlo”. Con estas líneas, Rodriguez comienza su último libro, editado por la UNLP. Este ensayo de 343 páginas se mete con el concepto de lumpemproletariado, ya no como cafilicativo despectivo, sino como “herramienta teórica que contribuye con más preguntas que las que puede aportar el propio proletariado”. Leer completo, opinar
El kirchnerismo: ¿mitos o cambios reales?
El kirchnerismo: ¿mitos o cambios reales? por: Fernanado "Pinas" Solanas Referente de Proyecto Sur
El proyecto del tren bala es inadmisible. La polarización entre el “Gobierno” y el “campo” es tan falsa como la anunciada argentinización de YPF. El modelo económico favorece el desguace y la privatización. Es atendible el plan oficial para modificar la Ley de Radiodifusión que rige desde la dictadura.
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El actual modelo de país encabezado por la pareja Kirchner puede ser sostenido sólo sobre la base de la construcción de ciertos mitos. No pueden ser discutidos determinados avances que se han dado, pero tampoco podemos dejar de remarcar que los discursos acerca de la “ruptura neoliberal”, el “modelo de desarrollo inclusivo”, el “desendeudamiento”, la “reconstrucción del Estado”, entre otros, son mitos políticos, es decir, no existen como tales en la realidad.
Recientemente se abrió el debate sobre la comunicación en el país. Esto implica poner bajo la lupa el rol de las grandes empresas monopólicas que se benefician con la vigente Ley de Radiodifusión de la dictadura, que les permite controlar la información que circula en diferentes canales. Este esquema de control privado constituye un obstáculo para el verdadero ejercicio democrático. A pesar de las benéficas concesiones hechas por Kirchner al Grupo Clarín, resulta bienvenida la nueva iniciativa, siempre que la democratización sea real según los criterios
del debate nacional.
Pero la supuesta intención de democratizar la comunicación se contradice con la decisión de imponer a la sociedad el proyecto del tren bala. A espaldas del pueblo argentino, y desoyendo las numerosas críticas provenientes de todo el espectro político, el gobierno nacional firmó el contrato para realizar el faraónico proyecto del tren de alta velocidad que recorrerá el tramo Buenos Aires-Rosario-Córdoba. Para la presidenta Cristina Fernández, la obra es un “salto a la modernidad”. Pero ¿quiénes darán ese “salto a la modernidad”? ¿Puede ser considerado “popular” un medio de transporte cuyo boleto será inaccesible para la mayoría de los argentinos y que lo pagarán con los subsidios del Estado aunque no viajen en él? ¿Qué tan “estratégica” es una obra que, elitista y antinacional, se llevará adelante emitiendo, sólo en el inicio, nueva deuda pública por 4.000 millones de dólares a 30 años con una tasa del 12% anual, y que implicará, sin mediación alguna, la importación de tecnología extranjera? Resulta inadmisible que no se haya convocado a un debate nacional sobre la crisis colosal del transporte argentino que, entre otros problemas, ocasiona más de 8.000 muertes al año en calles y rutas, y que no constituya una prioridad para el Gobierno la reconstrucción del ferrocarril nacional que tanto precisan millones de pasajeros y productores de la nación; más aún cuando con la mitad de lo que realmente costará el tren bala se podrían reconstruir todos los grandes ramales troncales de pasajeros a las ciudades más importantes delpaís,
incluyendo equipos,locomotora y vagones nuevos.
La decisión de reconstruir el tren podría ser incluso uno de los elementos que ayudaría a resolver la protesta de los pequeños y medianos productores rurales, que nuevamente han tomado estado de conflicto abierto. La falsa polarización del escenario político que se ha construido esquiva a un tercer protagonista que disputa la renta agraria y castiga permanentemente a los pequeños y medianos productores: los monopolios privados exportadores que fijan el precio de la producción y evitan así que las siempre útiles y necesarias retenciones afecten su rentabilidad. Son los Cargill, Dreyfus, Bunge & Born, Aceitera Gral. Deheza (del oficialista senador Roberto Urquía) y otros, que se apropian de un tercio de la renta agraria al imponer bajos precios a los productos, estafar al fisco, tercerizar las exportaciones y monopolizar la comercialización de insumos.
Pero los pequeños y medianos productores agrarios sufren también la carencia de gasoil para el período de cosecha mientras se siguen exportando crudo y naftas. Carencia que también se explica por la estructura de la matriz energética dependiente del petróleo y gas en un 85% y las características de su explotación y comercialización: un puñado de empresas multinacionales monopolizan toda la cadena del sector, con el agravante de que no invierten, depredan los recursos y son beneficiadas con jugosas renegociaciones que les
ofrece el gobierno nacional.
Resulta irrisorio que en este marco se haya hecho creer a la ciudadanía que la reciente “argentinización” de nuestra histórica YPF, hoy en manos de Repsol, iba a revertir la tremenda caída de reservas energéticas sufrida en los últimos años. La “argentinización” consistió lisa y llanamente en una nueva “reprivatización”, como ocurre ahora con Aerolíneas Argentinas.
Un mito comparable es el “desendeudamiento”. La Argentina continúa endeudada muy por encima de su capacidad de repago. A menos de tres años de la megarreestructuración Kirchner-Lavagna-Nielsen, los argentinos debemos u$s200.000 millones y pagamos tasas de interés de más de 10%, niveles que teníamos en los momentos inmediatamente anteriores a la crisis de 2001. Estos datos explican que, en pleno conflicto con los productores rurales, el ahora ex ministro de Economía Martín Lousteau estuviera en Washington rogando por nuevos créditos del BID y el BM y que, sólo de intereses, este año pagaremos
u$s15.000 millones.
Vivimos todavía un modelo de saqueo basado en privatizaciones, desguace estatal y libre mercado. Pero su piedra de toque fue la traición de la reforma constitucional de 1994, que traspasó el dominio del subsuelo a las provincias, quebrando la unidad de la Nación, la única que puede defenderse frente a la voracidad de los trust multinacionales. Que el vicepresidente Cobos haya renegociado las 12 áreas petroleras mendocinas (la mitad de las cuales quedaron en manos del menemista Manzano), en forma similar a los nefastos contratos de Cerro Dragón, entregando los recursos del subsuelo por 40 años hasta su agotamiento, es una muestra clara del peligro que representa que los gobernadores dispongan individualmente del recurso de todos los argentinos.
Los recursos naturales, así como la producción agropecuaria, son las dos piernas con las que la Argentina caminó durante gran parte del siglo XX. La obtención de recursos a partir de ellos permitió el desarrollo y la industrialización del país: el plan siderúrgico nacional con Somisa, hoy privatizada con Techint, la construcción de las industrias hidrocarburífera, aeronáutica, ferroviaria y servicios como las aerolíneas y el transporte marítimo, etcétera.
En Ecuador, Venezuela y Bolivia se está planteando claramente la importancia de retomar para los pueblos, a través del Estado, el control de las inversiones que constituyen prioridades para una estrategia de desarrollo nacional; situación que no ocurre en nuestro país, donde las líneas de prioridad parten de escritorios privados y resultan en reprivatizaciones, subsidios al capital local e internacional más concentrado, aumentos tarifarios y proyectos como el del tren bala. Pero estas inversiones las podrá hacer el sector público sólo si podemos disponer de las rentas que genera la explotación de nuestros recursos naturales no renovables. Nuestro subsuelo cuenta con reservas de petróleo que pueden generar, si el barril de crudo en el mercado internacional alcanza los u$s200 estimados para fin de año por la OPEP, u$s41 mil millones anuales. Sumada a la renta minera, unos u$s10 mil millones (sin contar gran cantidad de proyectos no contemplados y no registrados) y la renta agropecuaria, cuya gran tajada se la quedan las cerealeras exportadoras, más los u$s50 mil millones de reservas del BCRA, estamos hablando de enormes sumas de dinero que quedan en su gran mayoría en manos privadas, cuando los datos actuales enseñan que la brecha de pobreza ha alcanzado niveles récord.
Por ello hablamos de la reconstrucción del Estado en un agente eficiente y moderno que recupere esta renta y la reinvierta para beneficio del pueblo y la infraestructura técnica, científica e industrial del país.
Una reconstrucción del Estado que permita apropiarse de los recursos que permiten el desarrollo nacional es algo que están haciendo todos los países del mundo que entienden que estamos ante un escenario global donde, como dice la misma presidenta Fernández, alimentos y energías serán las claves del futuro. Pensar que los principales servicios e industrias pueden estar en manos privadas es no entender la forma en que la Argentina se inserta en el mundo y en el mercado mundial. La Argentina continúa siendo un país cuya función fundamental en la división internacional del trabajo sigue siendo la de provisión de recursos: en forma de capital a través del endeudamiento y en forma de materias primas, hoy la soja y los minerales, así como ayer el cuero, la lana
y el trigo,maíz y carne.
Para todo esto se precisa fundamentalmente que el campo nacional, popular y democrático consiga vencer a sus principales enemigos: la desconfianza y la resignación. Unidos en un gran movimiento social, político y cultural, los argentinos podemos desandar estos mitos y rescatar todos nuestros recursos y de esta manera reconstruir la nación para felicidad de todos los argentinos.
El proyecto del tren bala es inadmisible. La polarización entre el “Gobierno” y el “campo” es tan falsa como la anunciada argentinización de YPF. El modelo económico favorece el desguace y la privatización. Es atendible el plan oficial para modificar la Ley de Radiodifusión que rige desde la dictadura.
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El actual modelo de país encabezado por la pareja Kirchner puede ser sostenido sólo sobre la base de la construcción de ciertos mitos. No pueden ser discutidos determinados avances que se han dado, pero tampoco podemos dejar de remarcar que los discursos acerca de la “ruptura neoliberal”, el “modelo de desarrollo inclusivo”, el “desendeudamiento”, la “reconstrucción del Estado”, entre otros, son mitos políticos, es decir, no existen como tales en la realidad.
Recientemente se abrió el debate sobre la comunicación en el país. Esto implica poner bajo la lupa el rol de las grandes empresas monopólicas que se benefician con la vigente Ley de Radiodifusión de la dictadura, que les permite controlar la información que circula en diferentes canales. Este esquema de control privado constituye un obstáculo para el verdadero ejercicio democrático. A pesar de las benéficas concesiones hechas por Kirchner al Grupo Clarín, resulta bienvenida la nueva iniciativa, siempre que la democratización sea real según los criterios
del debate nacional.
Pero la supuesta intención de democratizar la comunicación se contradice con la decisión de imponer a la sociedad el proyecto del tren bala. A espaldas del pueblo argentino, y desoyendo las numerosas críticas provenientes de todo el espectro político, el gobierno nacional firmó el contrato para realizar el faraónico proyecto del tren de alta velocidad que recorrerá el tramo Buenos Aires-Rosario-Córdoba. Para la presidenta Cristina Fernández, la obra es un “salto a la modernidad”. Pero ¿quiénes darán ese “salto a la modernidad”? ¿Puede ser considerado “popular” un medio de transporte cuyo boleto será inaccesible para la mayoría de los argentinos y que lo pagarán con los subsidios del Estado aunque no viajen en él? ¿Qué tan “estratégica” es una obra que, elitista y antinacional, se llevará adelante emitiendo, sólo en el inicio, nueva deuda pública por 4.000 millones de dólares a 30 años con una tasa del 12% anual, y que implicará, sin mediación alguna, la importación de tecnología extranjera? Resulta inadmisible que no se haya convocado a un debate nacional sobre la crisis colosal del transporte argentino que, entre otros problemas, ocasiona más de 8.000 muertes al año en calles y rutas, y que no constituya una prioridad para el Gobierno la reconstrucción del ferrocarril nacional que tanto precisan millones de pasajeros y productores de la nación; más aún cuando con la mitad de lo que realmente costará el tren bala se podrían reconstruir todos los grandes ramales troncales de pasajeros a las ciudades más importantes delpaís,
incluyendo equipos,locomotora y vagones nuevos.
La decisión de reconstruir el tren podría ser incluso uno de los elementos que ayudaría a resolver la protesta de los pequeños y medianos productores rurales, que nuevamente han tomado estado de conflicto abierto. La falsa polarización del escenario político que se ha construido esquiva a un tercer protagonista que disputa la renta agraria y castiga permanentemente a los pequeños y medianos productores: los monopolios privados exportadores que fijan el precio de la producción y evitan así que las siempre útiles y necesarias retenciones afecten su rentabilidad. Son los Cargill, Dreyfus, Bunge & Born, Aceitera Gral. Deheza (del oficialista senador Roberto Urquía) y otros, que se apropian de un tercio de la renta agraria al imponer bajos precios a los productos, estafar al fisco, tercerizar las exportaciones y monopolizar la comercialización de insumos.
Pero los pequeños y medianos productores agrarios sufren también la carencia de gasoil para el período de cosecha mientras se siguen exportando crudo y naftas. Carencia que también se explica por la estructura de la matriz energética dependiente del petróleo y gas en un 85% y las características de su explotación y comercialización: un puñado de empresas multinacionales monopolizan toda la cadena del sector, con el agravante de que no invierten, depredan los recursos y son beneficiadas con jugosas renegociaciones que les
ofrece el gobierno nacional.
Resulta irrisorio que en este marco se haya hecho creer a la ciudadanía que la reciente “argentinización” de nuestra histórica YPF, hoy en manos de Repsol, iba a revertir la tremenda caída de reservas energéticas sufrida en los últimos años. La “argentinización” consistió lisa y llanamente en una nueva “reprivatización”, como ocurre ahora con Aerolíneas Argentinas.
Un mito comparable es el “desendeudamiento”. La Argentina continúa endeudada muy por encima de su capacidad de repago. A menos de tres años de la megarreestructuración Kirchner-Lavagna-Nielsen, los argentinos debemos u$s200.000 millones y pagamos tasas de interés de más de 10%, niveles que teníamos en los momentos inmediatamente anteriores a la crisis de 2001. Estos datos explican que, en pleno conflicto con los productores rurales, el ahora ex ministro de Economía Martín Lousteau estuviera en Washington rogando por nuevos créditos del BID y el BM y que, sólo de intereses, este año pagaremos
u$s15.000 millones.
Vivimos todavía un modelo de saqueo basado en privatizaciones, desguace estatal y libre mercado. Pero su piedra de toque fue la traición de la reforma constitucional de 1994, que traspasó el dominio del subsuelo a las provincias, quebrando la unidad de la Nación, la única que puede defenderse frente a la voracidad de los trust multinacionales. Que el vicepresidente Cobos haya renegociado las 12 áreas petroleras mendocinas (la mitad de las cuales quedaron en manos del menemista Manzano), en forma similar a los nefastos contratos de Cerro Dragón, entregando los recursos del subsuelo por 40 años hasta su agotamiento, es una muestra clara del peligro que representa que los gobernadores dispongan individualmente del recurso de todos los argentinos.
Los recursos naturales, así como la producción agropecuaria, son las dos piernas con las que la Argentina caminó durante gran parte del siglo XX. La obtención de recursos a partir de ellos permitió el desarrollo y la industrialización del país: el plan siderúrgico nacional con Somisa, hoy privatizada con Techint, la construcción de las industrias hidrocarburífera, aeronáutica, ferroviaria y servicios como las aerolíneas y el transporte marítimo, etcétera.
En Ecuador, Venezuela y Bolivia se está planteando claramente la importancia de retomar para los pueblos, a través del Estado, el control de las inversiones que constituyen prioridades para una estrategia de desarrollo nacional; situación que no ocurre en nuestro país, donde las líneas de prioridad parten de escritorios privados y resultan en reprivatizaciones, subsidios al capital local e internacional más concentrado, aumentos tarifarios y proyectos como el del tren bala. Pero estas inversiones las podrá hacer el sector público sólo si podemos disponer de las rentas que genera la explotación de nuestros recursos naturales no renovables. Nuestro subsuelo cuenta con reservas de petróleo que pueden generar, si el barril de crudo en el mercado internacional alcanza los u$s200 estimados para fin de año por la OPEP, u$s41 mil millones anuales. Sumada a la renta minera, unos u$s10 mil millones (sin contar gran cantidad de proyectos no contemplados y no registrados) y la renta agropecuaria, cuya gran tajada se la quedan las cerealeras exportadoras, más los u$s50 mil millones de reservas del BCRA, estamos hablando de enormes sumas de dinero que quedan en su gran mayoría en manos privadas, cuando los datos actuales enseñan que la brecha de pobreza ha alcanzado niveles récord.
Por ello hablamos de la reconstrucción del Estado en un agente eficiente y moderno que recupere esta renta y la reinvierta para beneficio del pueblo y la infraestructura técnica, científica e industrial del país.
Una reconstrucción del Estado que permita apropiarse de los recursos que permiten el desarrollo nacional es algo que están haciendo todos los países del mundo que entienden que estamos ante un escenario global donde, como dice la misma presidenta Fernández, alimentos y energías serán las claves del futuro. Pensar que los principales servicios e industrias pueden estar en manos privadas es no entender la forma en que la Argentina se inserta en el mundo y en el mercado mundial. La Argentina continúa siendo un país cuya función fundamental en la división internacional del trabajo sigue siendo la de provisión de recursos: en forma de capital a través del endeudamiento y en forma de materias primas, hoy la soja y los minerales, así como ayer el cuero, la lana
y el trigo,maíz y carne.
Para todo esto se precisa fundamentalmente que el campo nacional, popular y democrático consiga vencer a sus principales enemigos: la desconfianza y la resignación. Unidos en un gran movimiento social, político y cultural, los argentinos podemos desandar estos mitos y rescatar todos nuestros recursos y de esta manera reconstruir la nación para felicidad de todos los argentinos.
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