jueves, 20 de noviembre de 2008

Brasil y su ganado multinacional



Acostumbrado a las adquisiciones de empresas de América Latina por parte de grandes multinacionales, el mundo de los negocios fue sorprendido por la reciente embestida del frigorífico brasileño JBS-Friboi, y de otros dos de menor magnitud (Marfrig y Bertin), sobre diversas empresas de este rubro en países como Estados Unidos, Australia, Argentina y Uruguay. Qué es el grupo JBS, quiénes son sus propietarios, qué estrategias e intereses subyacen a esta acción: son algunas de las preguntas que están en el aire, y sobre las que buscamos arrojar alguna luz.

Brasil: más ganado que gente. Con una población estimada oficialmente en 186 millones de habitantes, el territorio brasileño abriga un rebaño vacuno aún más numeroso. Según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), este rebaño totalizaba 206 millones de cabezas a fines del año 2007. Brasil es el segundo del ranking mundial en este tipo de rebaño, superado apenas por India. Dado que India no utiliza su ganado vacuno con fines comerciales, por motivos religiosos, el rebaño vacuno brasileño es considerado el mayor rebaño comercial del mundo. Las regiones Norte y Centro-Oeste, donde se encuentran la Selva Amazónica y el Cerrado, son las que presentan las mayores tasas de expansión del rebaño vacuno en Brasil.
Según Smeraldi y May (2008), de 1990 a 2007, la producción de carne vacuna aumentó más del doble, pasando de 4.1 a más de 9 millones de toneladas, con ritmo de crecimiento bastante superior al de su población y su consumo. Estos factores permitieron que Brasil se transformara en el mayor exportador mundial, superando Australia, a partir de 2004.
La embestida de los frigoríficos brasileños en el exterior. Más de la mitad del mercado mundial de carne vacuna, que mueve 7 millones de toneladas por año entre exportaciones e importaciones, está hoy en manos de empresas brasileñas. Lo que explica este hecho es el movimiento de internacionalización del sector, iniciado en 2005, que cobró fuerza en 2007 cuando frigoríficos como JBS-Friboi, Bertin y Marfrig hicieron grandes adquisiciones en el exterior, y que sigue en 2008.

Según Pratini de Moraes, presidente de la Asociación Brasileña de la Industria Exportadora de Carnes (ABIEC), las empresas brasileñas instaladas en territorio nacional y en el exterior tienen un potencial de exportación de 52% de esas 7 millones de toneladas comercializadas anualmente en los mercados globales. Poseen 10% del mercado mundial de carne vacuna, lo que incluye el volumen comercializado en el ámbito doméstico de los distintos países. Brasil ya respondía en 2007, por 33% de las exportaciones mundiales de carne vacuna, seguido de lejos por Australia, que tenía 19% de las ventas externas.1

JBS-Friboi. Es la productora y exportadora de carne vacuna más grande a nivel mundial, es una empresa relativamente nueva, que empezó con una carnicería en 1953. Entre 1970 y 2001, JBS adquirió plantas faenadoras y unidades productoras de carne industrializada, e invirtió en el aumento de la capacidad productiva de las plantas preexistentes.2 En 1997, inició sus exportaciones de carne vacuna no procesada. En 2006, la capacidad de faena ya era de 19900 cabezas por día y la compañía empezó a operar un total de 21 plantas en Brasil y 5 en Argentina.
(1)Estimación, (2) Incluida la carne de búfalo.
En enero de 2007, adquirió 100% de las acciones de la norteamericana SB Holdings, empresa del grupo Smithfield Beef, que controla las distribuidoras de carnes en Estados Unidos, y sus subsidiarias, Tupman Thurlow, Astro Sales International y Austral Foods, una de las mayores distribuidoras de productos industrializados de carne vacuna en el mercado estadounidense y poseedora de las marcas “Hereford”, “Mancopride” y “Rip n’ Ready”.
Estas empresas proporcionan a JBS acceso directo al mercado norteamericano de carne industrializada. En enero de 2007, JBS adquirió una planta faenadora en Berazategui, a través de Swift Armour, Buenos Aires, con capacidad de faena de aproximadamente mil cabezas de ganado por día.

En julio del mismo año, adquirió 100% de la compañía estadounidense Swift Foods & Company, por 1400 millones de dólares, incluyendo sus unidades en Estados Unidos y en Australia, convirtiéndose en la mayor empresa de carne vacuna en capacidad de faena y la mayor multinacional brasileña del sector de alimentos.

Con la adquisición de 50% de Inalca en diciembre de 2007, JBS pasó a tener 10 plantas más en Italia. Con centros de distribución en África, Inalca abrió un nuevo mercado para la empresa. En marzo de 2008, se dio la compra de las empresas estadounidenses National Beef Packing, Smithfield Beef Group y la australiana Tasman. La compra de Tasman ya fue concluida. Las otras adquisiciones aún esperan por la autorización del gobierno estadounidense. Con esto, la empresa pasará a controlar 10% de la oferta mundial de carne vacuna del mundo y 32% de la capacidad de faena de la industria de EUA.

JBS compró recientemente el frigorífico Garantia, en Paraná, elevando a 23 el número de plantas faenadoras de su propiedad en Brasil. Cuando las adquisiciones terminen, JBS espera tener ingresos globales de 21 550 millones de dólares, siendo que la cifra actual es de 12 700 millones.3 La empresa se transformó en la tercera mayor de Brasil en facturación y la mayor exportadora brasileña de carne vacuna.

Estadounidenses y australianos preocupados. The North Platte Bulletin afirma que una coalición de 72 grupos, incluyendo productores de vacunos, consumidores e líderes religiosos está preocupada con los planes de JBS de transformarse en el mayor frigorífico de Estados Unidos, con estas adquisiciones. Estas organizaciones escribieron una carta al Departamento de Justicia de EUA, pidiendo que se considere “fuertemente la posibilidad de bloquear el negocio”.4 Afirman que las compras perjudicarían los precios, las opciones, la innovación y la competencia en la industria de carne vacuna. “Reducir el número de los principales procesadores de carne vacuna de cinco a tres probablemente tendrá efectos adversos para los consumidores, así como para los productores”, dice la carta.

El sector agropecuario australiano también entró en estado de alerta. A los impactos de los cambios climáticos, sentidos por los productores en los últimos tres años de sequía, y a la ausencia de nuevas fronteras, se suma un nuevo componente aterrador —las adquisiciones de JBS en los mercados de los Estados Unidos y de la propia Australia. “Estamos preocupados con ese movimiento”, admitió Glen Feist, de la Meat and Livestock Australia (MLA).5 Libre de la fiebre aftosa sin vacuna, el rebaño de corte de Australia alcanza los 26 millones de cabezas, equivalentes a 13% del rebaño brasileño.

La estrategia de diversificación de clientes. La diversificación geográfica de sus unidades de producción le da a JBS acceso privilegiado a los mercados de los cinco continentes, permitiendo superar problemas como barreras fitosanitarias al ganado brasileño, fluctuaciones en las tasas de cambio en todo el mundo y barreras comerciales a la exportación de carne vacuna de Brasil y Argentina. Actualmente, existen barreras comerciales y sanitarias a la exportación de carne vacuna no procesada producida en Brasil y en Argentina para Estados Unidos, Canadá, México, Corea del Sur y Japón. Estos países representan aproximadamente 50% de la importación de carne vacuna no procesada del mundo.

Las adquisiciones hechas por los grandes frigoríficos brasileños no se dan únicamente en el mercado externo. La Abrafrigo (Asociación Brasileña de Frigoríficos), que reúne pequeños y medianos establecimientos, presentó en agosto de 2008 la denuncia de que los grandes frigoríficos practican dumping, vendiendo la carne a un precio 10% inferior al del mercado interno, con el objetivo de provocar el cierre y, por tanto, la eliminación de la competencia de los pequeños y medianos frigoríficos. Existe el agravante de que el dumping es hecho con dinero público, ya que el BNDES viene aportando recursos para los grandes frigoríficos.

Éstos preparan el camino para dominar no sólo el mercado consumidor, como también el de los productores. Los pequeños productores, que poseen poca estructura de acceso al mercado, tienden a quedar cautivos de los grandes, que pasarán a pagar un precio menor, apropiándose de sus márgenes de ganancia. “Cuando los pequeños y medianos frigoríficos cierren las puertas, el productor quedará a merced de media docena de empresas”, declaró el presidente de la Abrafrigo.6 En el sector de vacunos, la producción de carnes es la única en donde no predomina la llamada producción integrada, siendo los grandes frigoríficos los que dominan toda la cadena de producción.

Los porqués de las multinacionales brasileñas. La internacionalización de las agroindustrias brasileñas se ha intensificado. La valorización del real frente a otras monedas, sumada a la desvalorización del dólar en todo el mundo, facilita el acceso de los capitales brasileños a algunas grandes y tradicionales empresas estadounidenses.

No es reciente el hecho de que agroempresas brasileñas mantengan un pie en Brasil y otro en el exterior. Pioneras, las procesadoras de jugo de naranja empezaron a invertir más allá de las fronteras nacionales en 1992, comprando plantas en Florida, Estados Unidos. Así evitan las barreras comerciales estadounidenses a las importaciones de jugo de naranja brasileño. Después de más de una década, el ejemplo comenzó a ser seguido por grandes plantas de azúcar y alcohol —desde 2004 existen conocidos nombres nacionales del sector irguiendo instalaciones en el Caribe.7 En el caso de la caña de azúcar, la decisión es una forma de sortear los altos impuestos incidentes sobre las exportaciones para EUA.

El sector aviar es otro en que Brasil se destaca y se internacionaliza. Años atrás, se decía que Tyson vendría a Brasil a comprar Sadia o Perdigão, las dos empresas brasileñas más grandes del rubro. Hoy, Sadia invierte 100 millones de dólares en una fábrica en los Emiratos Árabes y Perdigão adquirió Plusfood, de Holanda.

El apoyo decisivo del gobierno brasileño. La participación del BNDES, institución federal, en las adquisiciones de JBS deja translucir la contradicción (económica, social y ambiental) entre las opciones financieras y la consigna que la institución estatal ostenta: “el banco de desarrollo de todos los brasileños”.8 El presidente del BNDES, Luciano Coutinho, considera la intervención como un ejemplo de la nueva política industrial que el gobierno federal pretende adoptar en este segundo mandato del presidente Lula, fundada en el incentivo a la internacionalización de empresas de sectores competitivos.

Diversas ONG brasileñas han participado en encuentros con el BNDES para tratar estos temas. Allí, los representantes de la sociedad civil insisten en que el banco dé mayor transparencia a los criterios sociales y ambientales aplicados en el otorgamiento de préstamos y en que sectores más contaminantes no sean favorecidos. Esta política, sostienen las ONG, ignora el poder de inducción de iniciativas de gran envergadura que pueden aumentar la presión por la deforestación y por el irrespeto a los derechos sociales en las fronteras agrícolas.

Saltando barreras. El rubro de carnes es el más afectado por la superposición de aranceles, cuotas y barreras sanitarias en el comercio internacional. Algunos de los más importantes mercados mundiales se encuentran cerrados para las exportaciones brasileñas, como el caso de EUA para todos los rubros de carnes (Wilkinson, 2005). La compra de frigoríficos internacionales promovida por JBS es una forma de abrir las puertas de mercados estratégicos que, a causa de recientes focos de fiebre aftosa en el país, imponen periódicamente barreras sanitarias a las exportaciones brasileñas. Para las grandes empresas frigoríficas brasileñas, ésa es una gran traba al crecimiento. Con unidades de negocios en Estados Unidos y en Australia, JBS resuelve este problema, obteniendo acceso a un 50% del mercado mundial que permanece cerrado para Brasil. Es decir: a partir de esas nuevas unidades, la empresa podrá alcanzar compradores en Estados Unidos, en Canadá, en Corea del Sur y en Japón, entre otros.9

En febrero de 2008, la Unión Europea decidió embargar las importaciones de carne provenientes de Brasil, ya que el gobierno brasileño no cumplió con reglas sanitarias acordadas desde 2007. Sin la garantía de trazabilidad del origen del ganado, no se puede asegurar que la carne enviada a Europa no provenga de áreas en donde la venta para el bloque está prohibida. También en casos como éste, la adquisición por parte de frigoríficos brasileños de compañías situadas en el exterior facilita mucho el acceso al mercado europeo.

La internacionalización de las industrias frigoríficas brasileñas tiene como objetivo, también, eludir barreras comerciales impuestas por los países desarrollados a sus productos. Adquiriendo plantas en el interior de estos países, las empresas pasan a tener ventajas que van más allá del acceso a sus consumidores. Pasan a usufructuar, también, de las facilidades de exportación creadas por los distintos acuerdos de libre comercio que Estados Unidos y Unión Europea vienen firmando por todo el mundo.

Comer para no ser comido. La estrategia común a esos grupos pasa por la ambición de fortalecer su marca en el mercado internacional. “Quien quiera crecer, tendrá que seguir este camino, dado que en la economía actual o se es presa o se es depredador”, considera José Vicente Ferraz, analista de la empresa de consultoría AgraFNP.

En 2006, por primera vez en Brasil una empresa hizo una oferta pública para la compra de otra. A través de esta llamada “oferta agresiva”, Sadia intentaba adquirir Perdigão. El objetivo era competir en el exterior con gigantes del sector de aves y porcinos industrializados, como Tyson Foods, que hasta hoy amenaza con llegar a Brasil. En palabras del propio presidente de Sadia, se trata de una actitud de autodefensa: la empresa venía recibiendo informaciones de que Tyson intentaría adquirir Sadia, en ese entonces la mayor procesadora de pollos de Brasil.

Comer para no ser comido es la lógica actual de las grandes empresas, en todos los sectores de la economía global. Ser el mayor de los tiburones, para no entrar en la boca de los demás.
Es éste el comportamiento depredador de las empresas que producen hoy los alimentos que comemos.
www.grain.org

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