miércoles, 3 de diciembre de 2008

Venezuela: ¿Por qué Chávez?

*Los logros sociales y económicos del gobierno de Hugo Chávez son evidentes.
Diputado, Partido Frente Amplio José Merino

La Desde la llegada de Hugo Chávez a la presidencia en 1998, en Venezuela se han celebrado once procesos electorales, lo que constituye un récord mundial. En esos mismos años, el Consejo Nacional Electoral de ese país ha consolidado uno de los mecanismos de participación y garantía del sufragio más eficaces y confiables de la comunidad internacional, como lo reconocen, incluso, algunos de los más tenaces opositores a Chávez en Venezuela.

De las once elecciones realizadas, Chávez ha ganado limpiamente diez y ha reconocido la derrota en la que se celebró en diciembre del 2007 sobre la reforma constitucional. También ha tenido que hacerle frente a un golpe de Estado y a violentos paros patronales. Pero no importa, sigue adelante una campaña mediática internacional que tilda a Chávez de tirano y dictador.

¿Por qué tanto odio? El ensañamiento de los círculos de poder imperial y oligárquico contra Chávez y la Venezuela bolivariana es feroz y no se detiene ante las más miserables calumnias. Incluso, ciertos sectores progresistas son presa de esa campaña de acoso y derribo, y a menudo dolorosamente se les ve haciendo coro a los difamadores profesionales.

A la derecha globalizada le duele Chávez, precisamente por aquellas conquistas y posiciones de la República Bolivariana de Venezuela que la mayoría de su pueblo apoya y celebra, y que lenta, pero inexorablemente, van siendo comprendidas y respetadas por millones de personas honestas en todo el mundo.

Logros. Los logros sociales y económicos de estos diez años de gobierno de Hugo Chávez son evidentes. Todavía hay pobreza en Venezuela, pero el gobierno de Chávez la redujo a la mitad y sigue batallando contra esa herencia estructural de Gobiernos oligarcas de ladrones; en ocho años, más de dos millones de venezolanos salieron de la pobreza extrema. El índice nacional de desarrollo humano se incrementó en 27,7%; la tasa de desempleo pasó del 16,6% al 7%; la tasa de escolaridad de educación preescolar aumentó en 14,3 puntos, la de educación básica en 9,1 puntos, la de educación media en 11,7 puntos, y en la educación superior hoy hay un millón más de jóvenes en las universidades que en 1998.

La mortalidad infantil se redujo en 5 puntos; más de 13 millones de personas son beneficiarias directas de los programas sociales de alimentación, y tres millones de hectáreas se han distribuido entre los campesinos. Treinta misiones sociales impulsan en los más diversos ámbitos sociales, culturales, ambientales, deportivos, científicos y económicos, una profunda transformación de un país herido por seculares carencias y desigualdades.

La nueva Constitución Bolivariana ha desarrollado y afirmado los derechos individuales y grupales, los derechos sociales y políticos. Los venezolanos y venezolanas tienen hoy un mejor y mayor acceso a la justicia, así como el reconocimiento de los intereses difusos y colectivos. Se han fortalecido las bases materiales del constitucionalismo y el ejercicio de la participación política como virtud cívica.

En el plano internacional, Petrocaribe, el ALBA, el Banco del Sur y Telesur son hitos que marcan un claro derrotero integracionista y solidario del proyecto bolivariano.
No faltan los problemas y las contradicciones en la Revolución Bolivariana, tampoco los errores, pero el balance global es impresionante a favor del pueblo venezolano.
La campaña de odio seguramente no se detendráporque los amos del mundo no toleran que los pueblos sean dueños de su propio destino. Nunca aceptarán que Chávez gana elecciones, porque detrás hay una ciudadanía activa que lo apoya mayoritariamente por las políticas de bien común que su gobierno practica.

Fuente: www.nacion.com/opiniones

SEAN PENN: CONVERSACIONES CON CHÁVEA Y CASTRO



Casi al final de la conversación Raúl le aseguró a Sean Penn, que cuando Fidel se enterara de que habló con él durante siete horas, él líder de la Revolución cubana se aseguraría de concederle siete horas y media cuando regresara a Cuba.
Por: Sean Penn
Tomado de Cubadebate
Traducido por Germán Leyens y Manuel Talens

Joe Binden,
quien pronto iba a ser el vicepresidente electo de mi país, alentaba a las tropas: “No podemos seguir dependiendo de Arabia Saudí o de un dictador venezolano para la energía”. Bueno, yo sé muy bien lo que es Arabia Saudí. Pero como en 2006 estuve en Venezuela visitando ranchitos, mezclándome con la acaudalada oposición y pasando días y horas entre los seguidores del presidente, me pregunté –sin preguntármelo– a quién se estaría refiriendo el senador Biden.

Hugo Chávez Frías es el presidente democráticamente elegido de Venezuela, y cuando digo democráticamente quiero decir que se ha presentado una y otra vez ante los votantes en elecciones avaladas por observadores internacionales y ha logrado grandes mayorías en un sistema que, a pesar de sus defectos e irregularidades, ha dado a sus oponentes la oportunidad de que lo derroten y ocupen su cargo, tanto en un referéndum nacional el año pasado como en las recientes elecciones regionales de noviembre.

En cambio las palabras de Biden representaban la clase de retórica que nos metió hace muy poco en una costosa guerra en la que se pierden vidas y dinero, en una guerra que si bien derrocó a un pendejo en Iraq, también ha derrocado los principios más dinámicos sobre los cuales se fundó Estados Unidos, ha reforzado el reclutamiento de Al Qaeda y ha conducido a la deconstrucción de las fuerzas armadas estadounidenses.

A estas alturas, el pasado mes de octubre de 2008 ya había digerido mis anteriores visitas a Venezuela y Cuba y el tiempo que pasé con Chávez y Fidel Castro. Soy cada vez más intolerante con la propaganda. Incluso si el propio Chávez tiene tendencia a la retórica, nunca ha sido el causante de una guerra. Así que decidí hacerle otra visita con la esperanza de desmitificar a ese “dictador”. Para entonces ya había llegado a comentar con mis amigos en privado: “Es verdad, puede que Chávez no sea un hombre bueno, pero también es posible que sea un gran hombre”.

Entre las personas a quienes dije esto se encontraban el historiador Douglas Brinkley y Christopher Hitchens, el columnista de Vanity Fair. Los dos eran complementos perfectos. Brinkley es un pensador muy estable, cuyo código ético de historiador garantiza su adhesión a pruebas insuperablemente razonadas. Hitchens, un astuto artesano de la palabra siempre demasiado imprevisible en sus preferencias, es un valor seguro desde cualquier punto de vista, que una vez en una tertulia televisiva calificó a Chávez de “payaso rico en petróleo”. Aunque Hitchens es igual de íntegro que brillante, puede ser combativo hasta la intimidación, como lo demostró una vez con sus duros comentarios sobre Cindy Sheehan, la santa activista contra la guerra. Brinkley e Hitchens equilibrarían cualquier sesgo que percibieran en mi escritura, además de ser un par de tipos con quienes me lo paso muy bien y a quienes quiero mucho.

De modo que llamé a Fernando Sulichin, un viejo amigo y productor de cine independiente de Argentina con buenas conexiones y le pedí que los hiciera investigar y obtuviese el visto bueno para entrevistar a Chávez. Además, queríamos volar desde Venezuela a La Habana, así que le pedí a Fernando que solicitara entrevistas por cuenta nuestra con los hermanos Castro, la más urgente con Raúl, quien en febrero había tomado las riendas del poder de manos de un Fidel enfermo y nunca había otorgado una entrevista a un extranjero. Yo había viajado a Cuba en 2005, cuando tuve la fortuna de encontrarme con Fidel, y estaba ansioso por hacerle una entrevista al nuevo presidente. El teléfono sonó a las 2 de la tarde del día siguiente.

–Mi hermano –dijo Fernando–, lo logré.

Nuestro vuelo de Houston a Caracas se retrasó por problemas mecánicos. Era la 1 de la madrugada, y mientras esperábamos, Hitchens daba vueltas impaciente de un lado para otro.

–Los problemas casi nunca vienen solos –dijo.

Debió gustarle cómo sonó, porque volvió a decirlo. Era el pesimista de Dios.Le dije:

–Hitch, va a salir bien. Nos van a conseguir otro avión y llegaremos a tiempo.

Pero el pesimista de Dios es en realidad el pesimista ateo de Dios. Y yo no tardaría en ser testigo de la claridad de su ateísmo. De hecho, hubo otro problema. Bueno, salió bien y mal, como se verá. Despegamos dos horas después.

Cuando aterrizamos en el aeropuerto de Caracas, Fernando estaba allí para recibirnos. Nos condujo a una terminal privada, donde esperamos la llegada del presidente Chávez, quien nos llevó con él de gira electoral a la maravillosa Isla Margarita en plena campaña para las elecciones a gobernador.

Pasamos los dos días siguientes en la constante compañía de Chávez, con muchas horas de reuniones a solas entre los cuatro. En las dependencias privadas del avión presidencial descubrí que cuando Chávez habla de béisbol su dominio del inglés sube de grado. Cuando Douglas le pregunta si habría que abolir la Doctrina Monroe, Chávez –que quiere escoger cuidadosamente sus palabras– regresa al español para explicar los matices de su posición contra dicha doctrina, que ha justificado la intervención estadounidense en Latinoamérica durante casi dos siglos.

–Hay que romper la Doctrina Monroe –dice–. Hemos tenido que aguantarla durante más de 200 años. Siempre vuelve al viejo enfrentamiento de Monroe con Bolívar. Jefferson solía decir que Estados Unidos debería tragarse una tras otra las repúblicas del sur. El país en el que nacisteis se basó en una actitud imperialista.

Los servicios venezolanos de inteligencia le dicen que el Pentágono tiene planes para invadir su país.

–Sé que están pensando en invadir Venezuela –dice. Parece que ve el fin de la Doctrina Monroe como una medida de su destino–. Nadie podrá volver aquí para exportar nuestros recursos naturales

.¿Le preocupa la reacción de Estados Unidos a sus atrevidas declaraciones sobre la Doctrina Monroe? Cita a José Gervasio Artigas, el luchador uruguayo por la libertad:

–Con la verdad no ofendo ni temo.

Hitchens está sentado en silencio, tomando notas durante toda la conversación. Chávez reconoce un brillo escéptico en sus ojos.

–CRÍS-a-fer, hazme una pregunta. Hazme la pregunta más difícil.

Ambos comparten una sonrisa. Hitchens le pregunta:

–¿Cuál es la diferencia entre usted y Fidel?”

Chávez dice:–Fidel es comunista, yo no. Yo soy socialdemócrata. Fidel es marxista-leninista.
Yo no. Fidel es ateo. Yo no. Un día discutimos sobre Dios y Cristo. Le dije a Castro: “Yo soy cristiano. Creo en los Evangelios Sociales de Cristo". Él no. Simplemente no cree. Más de una vez Castro me ha dicho que Venezuela no es Cuba, que no estamos en los años sesenta.

–Ya ve –dice Chávez–. Venezuela tiene que tener un socialismo democrático. Castro ha sido un profesor para mí. Un maestro. No en ideología, sino en estrategia.

Tal vez irónicamente, John F. Kennedy es el presidente de EE.UU. favorito de Chávez.

–Yo era un muchacho –dice-. Kennedy era la fuerza impulsora de la reforma en Estados Unidos.

Sorprendido por la afinidad de Chávez por Kennedy, Hitch se suma a la conversación y menciona el plan económico de Kennedy para Latinoamérica, contrario a Cuba.

–¿Fue algo bueno la Alianza para el Progreso?

–Sí –dice Chávez–. La Alianza para el Progreso fue una propuesta política para mejorar las condiciones. Apuntaba a reducir la diferencia social entre culturas.

La conversación entre los cuatro continuó en autobuses, en mítines y en inauguraciones en toda Isla Margarita. Chávez es incansable. Se dirige a cada nuevo grupo durante horas bajo un sol ardiente. Duerme como máximo cuatro horas por la noche y pasa la primera hora de la mañana leyendo noticias del mundo. Y una vez que está en pie, es incontenible a pesar del calor, de la humedad y de las dos capas de camisetas rojas revolucionarias que lleva puestas.

Tres eran mis motivaciones primordiales para este viaje: incluir las voces de Brinkley e Hitchens, profundizar mi conocimiento de Chávez y de Venezuela y ejercitar mi mano de escritor, así como recabar la ayuda de Chávez para que convenciese a los hermanos Castro de que nos recibieran a los tres en La Habana. Aunque Fernando me había dicho que la tercera parte del puzzle estaba aprobada y confirmada, en algún lugar de nuestros intercambios culturales, lingüísticos y telefónicos había habido un malentendido. Mientras tanto, CBS News estaba esperando un informe de Brinkley, Vanity Fair uno de Hitchens y yo escribía por cuenta de The Nation.

Al cabo de tres días en Venezuela le dimos las gracias al presidente Chávez por el tiempo que nos había dedicado, los cuatro allí parados entre el personal de seguridad y la prensa en el Aeropuerto Santiago Marino de Isla Margarita. Brinkley tenía una última pregunta que hacerle, y yo también.–Señor presidente –le dijo-, si Barack Obama sale elegido presidente de Estados Unidos, ¿aceptaría usted una invitación para volar a Washington y reunirse con él?Chávez dijo sin dudarlo:–Sí.Cuando me tocó a mí, le dije:

–Señor presidente, para nosotros es importante que nos reciban los Castro. Es imposible contar la historia de Venezuela sin incluir a Cuba y es imposible contar la historia de Cuba sin los Castro.

Chávez nos prometió que llamaría al presidente Raúl Castro en cuanto estuviera en su avión y que se lo pediría en nuestro nombre, pero nos advirtió que era poco probable que Fidel, el hermano mayor, pudiera responder tan rápido, ya que ahora estaba escribiendo y reflexionando mucho, no viendo a mucha gente. Tampoco podía hacer promesa alguna con respecto a Raúl. Chávez subió a su avión y vimos cómo partía.

A la mañana siguiente volamos a La Habana. Lo diré todo: el Ministerio de Energía y Petróleo de Venezuela nos prestó un avión. Si alguien quiere referirse a eso como un soborno, que haga lo que quiera. Pero cuando lea el siguiente informe de un periodista que viaja en el Air Force One o que sube a bordo de un avión de transporte militar de Estados Unidos, que por favor repudie también ese artículo. Apreciamos el lujo de aquel viaje, pero eso no ha influenciado el contenido de nuestros reportajes.
“Son muy pocas las veces que los problemas vienen solos”

Yo estaba arriesgando mucho. El hecho de subir al avión hacia La Habana sin tener garantía alguna de que iba a ver a Raúl Castro me llenaba de ansiedad. Christopher había cancelado a última hora varios compromisos de conferencias importantes para hacer el viaje. No acostumbra a dejar colgada a la gente. De modo que, para él, era lo tomas o lo dejas y se estaba poniendo nervioso. Douglas, profesor de historia en la Universidad Rice, tenía que volver de forma inminente a sus obligaciones académicas. Fernando sentía el peso de que esperásemos de él que fuera nuestro ariete. Y yo, bueno, contaba con la llamada de Chávez a Castro, tanto para obtener la entrevista como para salvar mi culo ante mis compañeros.

Aterrizamos en La Habana cerca del mediodía y en la pista de aterrizaje nos recibieron Omar González Jiménez, presidente del Instituto Cubano del Cine, y Luis Alberto Notario, jefe del ala de coproducción internacional del Instituto. Había estado con ambos durante mi anterior viaje a Cuba. Comenzamos a hablar de cosas personales de camino a la oficina de aduana, hasta que Hitch se adelantó y, sin vergüenza alguna, le exigió a Omar:
–Señor, ¡tenemos que ver al presidente!
–Sí –respondió Omar–. Estamos informados de su solicitud y hemos informado al presidente. Estamos todavía esperando su respuesta.

Durante el resto de ese día y hasta la tarde siguiente torturamos a nuestros anfitriones con un incesante son de tambor: Raúl, Raúl, Raúl. Supuse que si Fidel estaba en condiciones y podía encontrar el tiempo necesario, llamaría. Y si no, yo seguía agradecido por nuestro encuentro anterior y se lo dije en una nota que le envié a través de Omar. De Raúl sólo sabía por lo que había leído y no tenía la menor idea de si nos vería o no.

Los cubanos son gente particularmente calurosa y hospitalaria. Mientras nuestros anfitriones nos llevaban por la ciudad, me di cuenta de que la cantidad de coches estadounidenses de los años cincuenta había disminuido incluso en los pocos años que habían pasado desde mi último viaje, para ser reemplazados por coches rusos más pequeños. Al pasar rápidamente por el Malecón ante a la Sección de Intereses de Estados Unidos, de aspecto agresivo, donde las olas que se rompen contra la orilla salpican a los coches de pasada, noté algo casi indescriptible de la atmósfera en Cuba. Es la presencia palpable de una historia arquitectónica y humana en un pequeño trozo de tierra rodeado de agua. Incluso el visitante siente el espíritu de una cultura que proclama de diversas maneras, “Éste es nuestro sitio especial”.

Serpenteamos a través de La Habana Vieja, y en una exposición revestida de vidrio que hay frente al Museo de la Revolución vimos el Granma, el barco que transportó a los revolucionarios cubanos desde México en 1956.

Continuamos hacia el Palacio de Bellas Artes, con su colección de muestras apasionadas y políticas que es un corte transversal de la profunda reserva de talento de Cuba. Luego visitamos el Instituto Superior de Artes y después fuimos a cenar con el presidente de la Asamblea Nacional, Ricardo Alarcón, y Roberto Fabelo, un pintor al que invitaron al saber que yo había expresado aquella tarde mi aprecio por su trabajo durante la visita al museo. A medianoche aún no había noticias de Raúl Castro. Después nos llevaron a la casa del protocolo, donde descansamos hasta el alba.

A mediodía del día siguiente, el reloj sonaba con machaconería en nuestros oídos. Nos quedaban dieciséis horas en La Habana antes de que tuviéramos que ir al aeropuerto para tomar nuestros vuelos de regreso. Estábamos sentados alrededor de una mesa en La Castellana, un lujoso bodegón de La Habana Vieja, con un gran grupo de artistas y músicos que, dirigidos por el reputado pintor cubano Kcho, habían establecido la Brigada Martha Machado, una organización de voluntarios que ayuda a las víctimas de los huracanes Ike y Gustav en la Isla de la Juventud. La brigada tiene pleno apoyo de dinero, aviones y personal del gobierno, algo que habría sido la envidia de nuestros voluntarios en la Costa del Golfo después del huracán Katrina. También se juntó con nosotros para el almuerzo Antonio Castro Soto del Valle, un apuesto joven de carácter modesto, de 39 años, que es hijo de Fidel. Antonio, que estudió Medicina, es el médico del equipo nacional de béisbol de Cuba. Tuve una breve pero agradable charla con él y volví a repetirle nuestro deseo de ver a Raúl.

El reloj ya no sonaba, aporreaba. Omar me dijo que dentro de muy poco conoceríamos la decisión del presidente. Con los dedos cruzados, Douglas, Hitch, Fernando y yo volvimos a la casa del protocolo para hacer nuestras maletas de antemano. A las 6 de la tarde nos quedaban diez horas. Yo estaba sentado abajo, en la sala de estar, leyendo bajo la brumosa luz del ocaso de la tarde. Hitch y Douglas estaban arriba en sus habitaciones, supongo que durmiendo la siesta para vencer la ansiedad. Y en el sofá, a mi lado, Fernando roncaba.

Entonces apareció Luis ante nuestra puerta de entrada, que estaba abierta. Lo miré por encima de mis gafas mientras me hacía un gesto muy directo. Sin palabras, señalé con el dedo hacia la parte de arriba de las escaleras, donde estaban acostados mis compañeros. Pero Luis meneó la cabeza como si se estuviese disculpando.

–Sólo usted –dijo.
El presidente había tomado su decisión.

Pude escuchar en mis oídos el eco de las dudas de Hitch, “son muy pocas las veces que los problemas vienen solos”. ¿Se refería a mí? Et me, Bruto? En cualquier caso, me eché la mano a mi bolsillo trasero para asegurarme de que tenía mi libreta de notas venezolanas, busqué mi pluma, agarré mis gafas y salí con Luis. Justo antes de cerrar la portezuela del coche que nos estaba esperando, escuché la voz de Fernando que me llamaba:

–¡Sean!

El coche arrancó.

Voy a ver al mago.

En Estados Unidos el presidente cubano Raúl Castro, antiguo ministro de Defensa de la isla, está considerado como un “frío militarista” y un “títere” de Fidel. Pero el joven revolucionario con coleta de la Sierra Maestra está demostrando que las serpientes se equivocan. Por cierto, el “raulismo” está creciendo junto con un reciente auge económico industrial y agrícola. El legado de Fidel, como el de Chávez, dependerá de la sostenibilidad de una revolución flexible, que pueda sobrevivir a la partida de su líder por muerte o renuncia. Fidel ha sido subestimado una vez más por el Norte. Al elegir a su hermano Raúl ha puesto las decisiones políticas diarias de su país en unas manos formidables. En un informe del Consejo de Asuntos Hemisféricos, el portavoz del Departamento de Estado, John Casey, reconoció que el raulismo podría llevar a una “mayor apertura y libertad para el pueblo cubano”.Muy pronto me veo sentado a una pequeña mesa lustrada en un despacho del gobierno, con el presidente Castro y un traductor.

–Fidel me llamó hace un momento -me dice–. Quiere que lo llame después de que hayamos hablado.

Hay un humor en la voz de Raúl que recuerda una vida de afectuosa tolerancia por el ojo vigilante de su gran hermano.

–Quiere saber todo sobre lo que hablamos –dice con risita de sabio–. Nunca me gustó la idea de conceder entrevistas –añade–.Uno dice muchas cosas, pero cuando se publican aparecen recortadas, condensadas. Las ideas pierden su significado. Me han dicho que sus películas son largas. Quién sabe si su periodismo será largo también.

Le prometo que escribiré lo más rápido posible y que imprimiré todo lo que escriba. Me dice que ha prometido informalmente a otros su primera entrevista como presidente y, como no quiere multiplicar lo que podría ser interpretado como un insulto, me ha escogido a mí solo, sin mis compañeros.

Castro y yo compartimos sendas tazas de té.

–Hoy hace cuarenta y seis años, exactamente a esta hora, movilizamos las tropas. Almeida en el Oeste, Fidel en La Habana, yo en Oriente. A mediodía habían anunciado que en Washington el presidente Kennedy iba a pronunciar un discurso. Fue durante la crisis de los misiles. Preveíamos que el discurso sería una declaración de guerra. Después de su humillación en la Bahía de Cochinos, la presión de los misiles [que según afirma Castro eran estrictamente defensivos] representaría una gran derrota para Kennedy. Kennedy no toleraría esa derrota. Hoy estudiamos con mucho cuidado a los candidatos en Estados Unidos, estamos centrados en McCain y Obama. Miramos con lupa todos sus viejos discursos. En particular los pronunciados en Florida, donde oponerse a Cuba se ha convertido en un negocio rentable para muchos. En Cuba tenemos sólo un partido, pero en Estados Unidos hay muy poca diferencia. Ambos partidos son una expresión de la clase gobernante.Dice que los miembros actuales del lobby cubano de Miami son descendientes de la riqueza de la era de Batista o terratenientes internacionales “que sólo pagaron centavos por su tierra” mientras Cuba estaba bajo el dominio absoluto de Estados Unidos durante sesenta años.

–La reforma agraria de 1959 fue el Rubicón de nuestra Revolución. Una sentencia de muerte para nuestras relaciones con Estados Unidos.

Castro parece estudiarme mientras toma otro sorbo de té.

–En aquel momento no se discutía de socialismo ni de ningún trato de Cuba con Rusia. Pero la suerte estaba echada.

Después de que el gobierno de Eisenhower atentó contra dos barcos con un cargamento de armas que iban a Cuba, Fidel extendió su mano a antiguos aliados. Dice Raúl:–Se las pedimos a Italia.
¡No! Se las pedimos a Checoslovaquia. ¡No! Nadie nos daba armas para defendernos, porque Eisenhower los había presionado. Así que cuando Rusia nos las dio no tuvimos tiempo para aprender a utilizarlas antes de que Estados Unidos nos atacase en la Bahía de Cochinos.

Se ríe y se dirige a un servicio adyacente, desapareciendo un momento tras una pared, tras lo cual vuelve de inmediato a la sala, y bromea:

–A los 77 años es culpa del té.

Bromas aparte, Castro se mueve con la agilidad de un hombre joven. Hace ejercicio a diario, sus ojos brillan al mirar y su voz es potente. Reanuda la conversación donde la dejó.

–Sabes, Sean, hay una famosa fotografía de Fidel de cuando la invasión de Bahía de Cochinos.
Él está parado frente a un tanque ruso. Todavía no sabíamos ni siquiera como dar marcha atrás con aquellos tanques –se ríe–. ¡La retirada no está entre nuestras opciones!

Raúl Castro se muestra cálido, abierto, lleno de energía y hace alarde de una aguda inteligencia.

Retomo el asunto de las elecciones estadounidenses y le repito la pregunta que Brinkley le hizo a Chávez:

–¿Aceptaría Castro una invitación a Washington

Raúl Castro reflexiona:

–Es una pregunta interesante –dice, y se sume en un largo, incómodo silencio, hasta que termina por añadir–: Estados Unidos tiene el proceso electoral más complicado del mundo. Hay ladrones electorales con mucha experiencia en el lobby cubano-americano de Florida…

Lo interrumpo:

–Creo que ese lobby se está deshaciendo -y entonces, con la seguridad de un optimista a toda prueba, continúo–: Obama va a ser nuestro próximo presidente.

Castro sonríe, al parecer a causa de mi candidez, pero su sonrisa desaparece mientras dice:

–Si no lo matan antes del 4 de noviembre será su próximo presidente.

Le señalo que todavía no ha respondido a mi pregunta sobre el encuentro en Washington.

–Sabe –dice–, he leído las declaraciones que ha hecho Obama sobre que mantendrá el bloqueo.

Hago un breve comentario:

–Utilizó la palabra embargo.

–Sí –dice Castro–, el bloqueo es un acto de guerra, así que los estadounidenses prefieren hablar de embargo, una palabra que se utiliza en documentos legales… Pero, en cualquier caso, sabemos que se trata de lenguaje preelectoral y que también ha dicho que está dispuesto a discutir con cualquiera.

Raúl interrumpe su propio discurso:

–Probablemente estés pensando, vaya, el hermano habla tanto como Fidel –nos reímos los dos–. No suele ser así, pero ya sabes, Fidel… una vez había una delegación aquí, en esta sala, de China. Varios diplomáticos y un joven traductor. Creo que era la primera vez que el traductor estaba con un jefe de Estado. Habían tenido un vuelo muy largo y estaban bajo los efectos del desfase horario. Fidel, por supuesto, lo sabía, pero siguió hablando durante horas. Pronto, a uno que estaba al final de la mesa, justo ahí [señala una silla cercana] se le empezaron a cerrar los ojos. Luego a otro, y a otro. Pero Fidel seguía hablando. No pasó mucho tiempo hasta que todos, incluido el de más rango, al que Fidel le había estado dirigiendo directamente la palabra, estaban roncando. Así que Fidel volvió los ojos hacia el que estaba despierto, el joven traductor, y siguió conversando con él hasta el amanecer.

A aquellas alturas de la historia, tanto Raúl como yo nos desternillábamos de risa. Yo sólo me había reunido una vez con Fidel, cuya mente asombrosa y cuya pasión eran un manantial de palabras. Pero me bastó como muestra. El único que no se reía cuando Raúl Castro retomó el hilo fue nuestro traductor.

–En mi primera declaración después de que Fidel cayera enfermo dije que estamos dispuestos a discutir sobre nuestras relaciones con Estados Unidos de igual a igual. Más tarde, en 2006, lo dije de nuevo en un discurso en la Plaza de la Revolución. Los medios estadounidenses se burlaron diciendo que yo estaba aplicando cosmética a la dictadura.

Le ofrezco otra oportunidad de hablar al pueblo estadounidense. Responde:

–Los estadounidenses son nuestros vecinos más inmediatos. Deberíamos respetarnos. Nosotros no hemos tenido nunca nada contra el pueblo estadounidense. Unas buenas relaciones serían mutuamente ventajosas. Quizá no podamos resolver todos nuestros problemas, pero podremos resolver muchos de ellos.

Hace una pausa y medita lentamente un pensamiento.

–Voy a decirle algo que no he dicho nunca antes en público. En algún momento alguien del Departamento de Estado lo filtró, pero lo silenciaron de inmediato por miedo al electorado de Florida, aunque ahora, cuando se lo diga, el Pentágono pensará que soy indiscreto.

Contengo la respiración mientras espero sus palabras.

–Desde 1994 hemos estado en contacto permanente con los militares estadounidenses, por acuerdo mutuo secreto –me dice Castro–. Se basó en la premisa de que discutiríamos asuntos únicamente relacionados con Guantánamo. El 17 de febrero de 1993, tras una petición de Estados Unidos de que discutiésemos asuntos relacionados con localizadores de boyas para la navegación de barcos en la bahía, fue el primer contacto en la historia de la Revolución. Entre el 4 de marzo y el 1 de julio tuvo lugar la crisis de los balseros. Se estableció una línea directa entre nuestros dos ejércitos y el 9 de mayo de 1995 nos pusimos de acuerdo para celebrar reuniones mensuales con altos cargos de ambos gobiernos. Hasta la fecha, ha habido 157 reuniones y todas ellas están grabadas. Las reuniones tienen lugar el tercer viernes de cada mes. Alternamos las localizaciones entre la base estadounidense en Guantánamo y el territorio cubano.
Hemos realizado maniobras conjuntas de respuesta a emergencias. Por ejemplo, prendemos un fuego y los helicópteros estadounidenses traen agua de la bahía, de concertación con helicópteros cubanos. [Antes de esto] la base estadounidense en Guantánamo sólo había creado caos. Habíamos perdido guardias fronterizos y tenemos pruebas gráficas de ello. Estados Unidos había alimentado la emigración ilegal y peligrosa y sus guardacostas interceptaban a los cubanos que trataban de abandonar la isla. Los traerían a Guantánamo e iniciamos una mínima cooperación. Pero nosotros dejaríamos de guardar nuestra costa. Si alguien quería irse, les dijimos, que se fuera. Y así, con los asuntos de navegación empezamos a colaborar. Ahora, en las reuniones de los viernes siempre hay un representante del Departamento de Estado –No da ningún nombre. Continúa–: El Departamento de Estado tiene tendencia a ser menos razonable que él Pentágono. Pero ninguno levanta la voz porque… yo no participo. Porque yo hablo fuerte. Es el único lugar en el mundo donde esos dos militares se reúnen en paz.

–¿Y qué pasa con Guantánamo? –le pregunto.

–Le diré la verdad –dice Castro–. La base es nuestro rehén. Como presidente digo que Estados Unidos debe irse. Como militar digo que los dejemos quedarse.
En mi interior empiezo a preguntarme si está a punto de revelarme una gran noticia. ¿O será de poca importancia? Nadie debería sorprenderse de que los enemigos se hablen por detrás del escenario. Lo que sí es una sorpresa es que me lo esté contando. Y, con ello, doy un rodeo y regreso al asunto de un encuentro con Obama.

–En el caso de que se celebrase una reunión entre usted y él próximo presidente, ¿cuál sería la primera prioridad de Cuba?

Sin dudarlo, responde:

–Normalizar el comercio.

La indecencia del embargo estadounidense contra Cuba nunca ha sido más evidente que ahora, en la estela de tres huracanes devastadores. Las necesidades del pueblo cubano nunca han sido más desesperadas. El embargo es sencillamente inhumano y totalmente improductivo. Raúl continúa:

–La única razón del embargo es hacernos daño. Nada puede disuadir a la Revolución. Dejemos que los cubanos vengan de visita con sus familias. Dejemos que los estadounidenses vengan a Cuba.

Parece como si estuviera diciendo, dejémoslos venir a ver esta terrible dictadura comunista de la que no cesan de escuchar en la prensa, donde incluso representantes del Departamento de Estado y destacados disidentes reconocen que en unas elecciones libres y abiertas en Cuba, el Partido Comunista que gobierna obtendría hoy el 80% de los votos. Le enumero una lista de varios conservadores estadounidenses que han criticado el embargo, desde el fallecido economista Milton Friedman a Colin Powell, pasando incluso por el senador republicano de Texas Kay Bailey Hutchison, quien dijo, “Hace tiempo que vengo pensando que deberíamos buscar una nueva estrategia para Cuba. Y ésta consiste en establecer más comercio, sobre todo comercio de productos alimentarios, especialmente si podemos ofrecer al pueblo más contacto con el mundo exterior. Y si podemos remontar la economía eso podría servir para que la gente fuera más capaz de luchar contra la dictadura.

”Ignorando el desaire, Castro replica con descaro:

–Aceptamos el reto.

A estas alturas ya hemos pasado del té al vino tinto y a la cena.

–Déjame decirte algo –dice–. Hemos hecho nuevas prospecciones, según las cuales hay grandes posibilidades de reservas de petróleo en nuestro litoral, que las compañías estadounidenses podrían venir a perforar. Podemos negociar. Estados Unidos está protegido por las mismas leyes comerciales cubanas que protegen a cualquier otro país. Quizá pueda haber reciprocidad. Hay 110 000 km cuadrados de mar en el área dividida. Dios no sería justo si no nos concediese algún petróleo. No creo que nos prive de esa manera.

De hecho, el US Geological Survey calcula que en el área hay reservas de nueve mil millones de barriles de petróleo y 31 billones de pies cúbicos de reservas de gas natural en la cuenca marítima del norte de Cuba. Ahora que han mejorado las inestables relaciones con México de los últimos tiempos, Castro está tratando también de mejorarlas con la Unión Europea.

–Las relaciones con la EU deberían mejora cuando se vaya Bush –dice confiado.

–¿Y con Estados Unidos? –le pregunto.

–Escucha –dice–, tenemos tanta paciencia como los chinos. El 77% de nuestra población ha nacido después del bloqueo. Soy el ministro de Defensa que más ha durado en toda la historia. Cuarenta y ocho años y medio hasta el pasado octubre. Por eso visto este uniforme y sigo trabajando en mi antiguo despacho. No hemos tocado nada en el despacho de Fidel.
En las maniobras militares del Pacto de Varsovia yo era el más joven y el que más tiempo estaba en el cargo. Luego fui el más antiguo y sigo siendo el que más tiempo estuvo. Iraq es un juego de niños en comparación con lo que le pasaría a Estados Unidos si invadiese Cuba. –Tras un sorbo de vino, Castro añade–: prevenir una guerra equivale a ganarla. Ésa es nuestra doctrina.

Una vez terminada la cena, el presidente y yo salimos por de unas puertas correderas de vidrio a una terraza que parece un invernadero con plantas tropicales y pájaros. Mientras continuamos paladeando el vino, dice:

–Hay una película americana en la que la elite está sentada en torno a una mesa y trata de decidir quién será el próximo presidente. Miran por la ventana y ven al jardinero.
¿Sabe a qué película me refiero?

–Being There – digo.
–¡Eso! –responde Castro con excitación–- Being There. Me gustó mucho. Con Estados Unidos existe cualquier posibilidad objetiva. Los chinos dicen: “En el camino más largo uno empieza con el primer paso”. El presidente de Estados Unidos debería dar ese primer paso, pero sin amenazar nuestra soberanía. Eso no es negociable. Podemos exigir sin decirle al otro lo que tiene que hacer dentro de sus fronteras.

–Señor Presidente –digo–, durante el último debate presidencial en Estados Unidos vimos cómo John McCain alentaba el acuerdo de libre comercio con Colombia, un país conocido por sus escuadrones de la muerte y sus asesinatos de líderes obreros, y esas relaciones continúan mejorando, conforme el gobierno de Bush trata de hacer avanzar ese acuerdo en el Congreso. Como bien sabe, acabo de llegar de Venezuela país al que, al igual que a Cuba, el gobierno de Bush considera una nación enemiga, incluso si les compramos mucho petróleo. Se me ocurre que Colombia puede razonablemente convertirse en nuestro aliado geográficamente estratégico en Sudamérica, de la misma manera que Israel lo es en el Oriente Próximo. ¿Tiene algún comentario que hacer?

Medita cuidadosamente la pregunta y me responde en un tono lento y calculado:

–En estos momentos –dice– tenemos buenas relaciones con Colombia. Pero debo decir que si hay un país en Sudamérica con un entorno vulnerable a eso… es Colombia.

Teniendo en mente las sospechas de Chávez sobre las intenciones estadounidenses de intervenir en Venezuela, respiro hondo.Se está haciendo tarde, pero no quería irme sin preguntarle a Castro sobre las alegaciones de violaciones de derechos humanos y el narcotráfico, supuestamente facilitado por el gobierno cubano. Un informe de 2007 de Human Rights Watch señala que Cuba "sigue siendo el único país en Latinoamérica que reprime casi cualquier forma de disidencia política”. Además, hay unos 200 prisioneros políticos en Cuba hoy en día, aproximadamente el 4% de los cuales están condenados por crímenes de disidencia no violenta. Mientras espero los comentarios de Castro, no puedo evitar pensar en la cercana prisión estadounidense de Guantánamo y en los horrendos crímenes que Estados Unidos comete contra los derechos humanos.

–Ningún país está libre de abusos contra los derechos humanos al cien por cien –me dice Castro. Pero insiste–: Los informes de los medios estadounidenses son muy exagerados e hipócritas.

De hecho, incluso destacados disidentes cubanos, como Eloy Gutiérrez Menoyo, reconocen estas manipulaciones y acusan a la Oficina de Intereses de Estados Unidos de obtener testimonios disidentes por medio de pagos en metálico. Irónicamente, en 1992 y 1994 Human Rights Watch también describió desórdenes e intimidaciones por parte de grupos anticastristas en Miami, descritas por el escritor y periodista Reese Erlich como “violaciones normalmente asociadas con dictaduras latinoamericanas”.

Dicho lo cual, soy un estadounidense orgulloso y sé positivamente que si fuese ciudadano de Cuba y tuviese que escribir un artículo como ése sobre los dirigentes cubanos podrían encarcelarme. Más aún, estoy orgulloso de que el sistema establecido por nuestros padres fundadores, aunque hoy en día no sea exactamente el mismo, nunca dependió de sólo un gran líder por época. Estas cosas siguen estando en entredicho con respecto a los héroes románticos de Cuba y Venezuela. Pienso en mencionarlo, y quizá debería hacerlo, pero tengo algo distinto en mente:

–¿Podemos hablar sobre drogas? –le pregunto a Castro. Me responde:

–Estados Unidos es el mayor consumidor de narcóticos en el mundo. Cuba está situada directamente entre Estados Unidos y sus proveedores. Para nosotros es un gran problema…
Con la expansión del turismo se ha desarrollado un nuevo mercado y nosotros nos enfrentamos a él. Se dice también que permitimos que los narcotraficantes atraviesen el espacio aéreo cubano. No permitimos algo así. Estoy seguro de que algunos de esos aviones se nos cuelan. Si ya no tenemos un radar de baja altitud en funcionamiento se debe simplemente a las restricciones económicas.

Aunque parezca un cuento chino no es así. Según el coronel Lawrence Wilkerson, un antiguo consejero de Colin Powell, Wilkerton le dijo a Reese Erlich en una entrevista del pasado enero que “los cubanos son nuestros mejores aliados en la guerra contra las drogas y contra el terrorismo en el Caribe. Incluso mejores que México. Los militares consideran que Cuba es un aliado muy cooperativo.”

Quiero hacerle a Castro por última vez la pregunta que no me ha respondido, pues nuestro mutuo lenguaje corporal nos indica que ya pasó la medianoche. Es la 1 de la madrugada, pero él se lanza:

–Bueno –dice–, me preguntó que si yo aceptaría un encuentro con Obama en Washington. Tendría que pensarlo. Lo discutiría con mis camaradas de la dirigencia. Personalmente creo que no sería justo que yo fuese el primero en visitar, porque siempre son los presidentes latinoamericanos quienes van primero a Estados Unidos. Pero tampoco sería justo esperar que el presidente de Estados Unidos venga a Cuba. Deberíamos encontrarnos en un lugar neutral.

Hace una pausa y deposita su copa de vino vacía.

–Quizá podríamos encontrarnos en Guantánamo. Tenemos que encontrarnos y empezar a resolver nuestros problemas y, al final del encuentro, podríamos darle un regalo al presidente… podríamos enviarlo de vuelta con la bandera estadounidense que ondea en la Bahía de Guantánamo.

Cuando salimos de su despacho seguidos por el personal, el Presidente Castro me acompaña en el ascensor hasta el vestíbulo y viene conmigo hasta el coche que me espera. Le doy las gracias por la generosidad de su tiempo. Cuando el chófer arranca el motor, el presidente da unos golpecitos en la ventanilla de mi lado. Bajo el cristal mientras que él mira su reloj y se da cuenta de que han pasado siete horas desde que iniciamos la entrevista. Sonriendo, dice:

–Ahora voy a llamar a Fidel. Te lo prometo. Cuando Fidel se entere de que he hablado contigo durante siete horas se asegurará de concederte siete horas y media cuando regreses a Cuba.

Reímos al unísono y nos damos un último apretón de manos.

Ha llovido antes por la noche. En esta oscuridad de las primeras horas, mientras los neumáticos pulverizan agua sobre la húmeda calzada de una apacible mañana habanera, me doy cuenta de que las cuestiones más básicas de la soberanía permiten comprender muy bien las complejidades del antagonismo estadounidense contra Cuba y Venezuela, así como las políticas de ambos países. Nunca han tenido más que dos opciones: o ser imperfectamente nuestros o imperfectamente suyos.

¡Viva Cuba, viva Venezuela, viva USA!

Cuando regresé a la casa de protocolo eran cerca de las dos de la mañana. Mi viejo amigo Fernando, temiendo que llegase borracho, me había esperado. Mis compañeros habían pasado una mala noche. El pobre Fernando había pagado los platos rotos de su frustración. No sabían dónde estaba ni por qué me había ido sin ellos. Y los funcionarios cubanos que habían podido contactar habían insistido en que estuviesen preparados por si acaso alguno de los hermanos Castro les ofrecía espontáneamente una entrevista. De manera que también se habían perdido al menos una noche cubana. Después de ponerme al corriente, Fernando se fue a dormir un par de horas. Yo me quedé revisando mis notas y fui el primero en sentarme a la mesa para el desayuno, a las 4:45. Cuando Douglas e Hitch bajaban por las escaleras, me cubrí la cabeza con el borde del mantel fingiendo vergüenza. Supongo que en aquellas circunstancias era un poco temprano (y no sólo por la hora) para poner a prueba su humor. La broma no funcionó. Mientras que Fernando volaba hacia a Buenos Aires, nosotros desayunamos tranquilamente y luego volamos de vuelta al hogar, dulce hogar.Cuando llegué a Houston me di cuenta de que había sobrestimado la insensibilidad de aquellos dos profesionales con experiencia. Cualquier hielo previo se había fundido. Nos dijimos adiós, celebrando aquellos días emocionantes.
Ninguno de ellos había sido lo bastante malicioso como para preguntarme por el contenido de mi entrevista, pero cuando se disponía a conectar con el vuelo que lo llevaría hacia el Este, Christopher me dijo al despedirse, “Bueno... supongo que la leeremos”

.¡Sí, se puede!

Estaba sentado en el borde de la cama con mi mujer, mi hijo y mi hija. Se me saltaron las lágrimas mientras Barack Obama hablaba por primera vez como presidente electo de Estados Unidos. Cerré los ojos y empecé a ver una película en mi mente. También podía oír la música, que muy apropiadamente era de las Dixie Chicks cantando una canción de Fleetwood Mac sobre imágenes montadas a cámara lenta. Allí estaban Bush, Hannity, Cheney, McCain, Limbaugh y Robertson. Los vi a todos. Y la canción fue en aumento conforme la imagen de Sarah Palin acaparaba la pantalla. Natalie Maines cantaba dulcemente.

Y vi mi reflejo en las colinas cubiertas de nieve hasta que la victoria aplastante me derrumbó. Victoria aplastante me derrumbó…

Argentina: Ùltima hora

EL ATAQUE DE PATOTAS DE LUMPENES PAGOS POR LA BUROCRACIA NACIONAL DE ATILRA DEJA UN MUERTO Y DECENAS DE HERIDOS EN ROSARIO.


escrito por El Militante
miércoles, 03 de diciembre de 2008

Acabamos de recibir gravísimas noticias desde Rosario: Una persona resultó muerta ´como consecuencia del cobarde ataque a los tiros y a los palos de cientos de patoteros pagos por la burocracia nacional del gremio de la industria láctea que conduce Héctor Ponce. El ataque se dirigió contra cientos de obreros de Sancor y de la industria láctea que se ecnontraban junto al local sindical para repudiar otro ataque que ocurrió la semana anterior dentro de la planta de Sancor en Rosario.
La conducción nacional de ATILTA está disconforme con la conducción de la seccional de Rosario, que se distingue por su desempeño democrático y a favor de los intereses de los trabajadores. La policía, que estaba avisada y había acordonada la zona, dejó hacer a los cientos de patoteros pagos traidos de Buenos Aires por Ponce. Además de la persona muerta (de la que desconocemos su identidad), según informaciones de compañeros presentes, el secretario Gremial adjunto de ATILRA Rosario, Gustavo Martínez, quedó brutalmente herido con la cabeza abierta. Estos son los métodos de los "muchachos peronistas" de la cúpula de la CGT con quienes gusta marchar Cristina Fernández y Néstor Kirchner, y que tan buena labor realizan a pedido de la patronal y el gobierno para que mantangan la "paz social" a costa de ir contra los intereses de los trabajadores y de sus representados. Quedamos a la espera de nuevas informaciones sobre estos hechos. En tanto, reproducimos la nota del diario La Capital de Rosario.


Un muerto y dos heridos graves tras violentos incidentes por disputa sindical en San Luis e Irondo.

La extrema violencia vivida este mediodía en San Luis e Iriondo frente al gremio Atilra dejó un muerto que habría recibido un disparo en Cafferata y Rioja. Además hay otro herido grave con arma de fuego internado en el Heca y dos más con cortes en el cuero cabelludo. La brutal batalla campal que recrudeció por la ausencia de personal policial tuvo lugar cuando una "fuerza de choque" conformada por integrantes de la CGT nacional irrumpieron portando armas, cadenas y palos en el acto de los trabajadores lácteos frente al gremio local en repudio a los hechos de violencia sufridos la semana pasada por trabajadores de Sancor. Fuertes detonaciones, piedrazos, autos dañados e incendiados fue el panorama violento que dejó el enfrentamiento.

Este mediodía sucedieron graves y violentos incidentes en San Luis e Iriondo frente a la sede local de Atilra dónde desde la mañana más de 500 personas participaban de un acto en repudio a los ataques sufridos el 27 de noviembre pasado en un depósito de Sancor cuando 20 personas fueron golpeadas por integrantes del sindicato nacional que responden al dirigente Hugo Moyano.

Justamente en el acto de repudio nuevamente volvió a ocurrir lo mismo y con la llegada de la columna de alrededor de 150 personas que portaban armas, piedras, palos y cadenas se produjo una batalla campal que dejó un panorama lamentable de autos dañados y quemados, vidrios rotos y heridos deambulando.

La ausencia policial habría sido una de las claves para que los incidentes recrudecieran con tanta violencia aunque con la aparición de algunos dirigentes por los medios locales la fuerza de seguridad llegó finalmente. "Ahora apareció la fuerza policial y están los bomberos apagando el incendio de un vehículo", explicó Víctor Vega, titular local de Atilra que denominó "fuerzas de choque" a los enviados del gremio nacional que aparecieron armados a golpear a los trabajadores rosarinos. En tanto, el ministro de Seguridad, Daniel Cuenca, se hizo eco de lo sucedido y se dirige al lugar donde sucedió el conflicto.

"Otra vez un grupo mayoritario encabezado por el gremio a nivel nacional vuelve a patotear a los trabajadores, vinieron con palos, cadenas y armas a pegarle a los trabajadores en una actitud totalmente cobarde, esa es la forma que quiere llevar adelante el sindicalismo, pero esto no tiene más lugar, tienen que aprender a respetar la libre elección de los representantes de los trabajadores", dijo Vega conmocionado por lo sucedido.

El representante local de Atilra relató que la columna conformada principalmente por afiliados a la CGT nacional provenientes del centro oeste de la provincia llegaron " por Iriondo en contramano desde Rioja, era una fuerza de choque con palos y cadenas" y explicó que son muchos los heridos "tanto de parte de nuestra como de parte de ellos".

"Parece la dictadura militar". Esta mañana en San Luis e Iriondo, 500 trabajadores de la empresa Sancor acompañados por otras organizaciones realizaron un acto de repudio a la golpiza sufrida la semana pasada cuando 300 personas aparentemente pertenecientes al sindicato nacional ligado a Hugo Moyano ingresaron a la planta y agredieron a 20 obreros. Victor Vega, secretario local de Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina, dijo que el acto es "en repudio a las agresiones sufridas por los trabajadores de Sancor el 27 de noviembre". "La empresa les permitió el ingreso a estas 300 personas que golpearon brutalmente a los representantes de los trabajadores y otros trabajadores comunes del establecimiento que se solidarizaron con los que estaban siendo golpeados", explicó.

Alrededor de 500 personas se reunieron y mantuvieron cortado el tránsito en la intersección de San Luis e Iriondo y se manifestaron muy preocupados por el tipo de práctica ejercida por el sindicato nacional que no deja lugar al disenso e incluso dejó a un compañero internado.
"La convención nacional de Atilra responde al compañero Moyano, para nosotros es ilógico que se junten para golpear a compañeros que verdaderamente defiende a los trabajadores, es lamentable, pensábamos que se había terminado con la dictadura militar pero parece que no, se siguen aplicando ese tipo de acciones, se viven momentos muy difíciles", agregó Vega.

Vicepresidenta del CNE considera viable convocatoria de enmienda para febrero

Caracas, 02 Dic. ABN.-

La vicepresidenta del Poder Electoral, Yaneth Hernández, considera que es perfectamente viable hacer una convocatoria para el mes de febrero de 2009 sobre un proyecto de enmienda constitucional que permita la postulación sucesiva del Presidente o Presidenta de la República Bolivariana de Venezuela.

No obstante, aclaró que todo depende de que cómo el pueblo se active para recoger las firmas en un lapso perentorio e inmediatamente estarían en la obligación de constatar esas rúbricas con el Registro Electoral para darle entrada en el Consejo Nacional Electoral.

De acuerdo con el artículo 183 de la Ley Orgánica de Sufragio y Participación Política, el CNE, dentro de los 30 días siguientes a la presentación de la convocatoria correspondiente, verificará el cumplimiento de los requisitos de ley y se pronuncia fijando el día en el cual deberá celebrarse el referendo, señalando claramente la pregunta o las preguntas que ha de responder el cuerpo electoral.

La fecha para la celebración del referendo deberá fijarse los 60 y 90 días siguientes a la presentación de la solicitud respectiva ante el Poder Electoral.
En cambio, el artículo 341 ordinal tercero de la Constitución Nacional contempla los procedimientos para las enmiendas a la Constitución: por iniciativa popular o a través de la Asamblea Nacional.

En su opinión, si se trata de una iniciativa popular, habría que utilizar 15% del último Registro Electoral que representa 2 millones 542 mil 759 electores, con lo cual se activaría el procedimiento de recolección de firmas que contempla la ley respectiva.

Si el pueblo está activado y lo hace en los lapsos correspondientes, nosotros también responderemos con la misma premura, puntualizó.

El presidente de la República, Hugo Chávez Frías, anunció el pasado lunes el inicio de la batalla por la enmienda constitucional para fijar la postulación sucesiva, por lo cual exhortó al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) a preparar los mecanismos.

Europa: ¡La movilización de los trabajadores de la construcción es urgente!


Partido Comunista de los Pueblos de España

Enfrentados a la crisis más grave del sistema capitalista desde 1929, los partidarios recalcitrantes del libre mercado están tomando medidas en la esfera económica con la finalidad de salvar a los dueños del capital y sus descomunales ganancias. Han decidido refinanciar (nacionalizar) la banca ofreciéndoles gigantescos montos de dinero público a los bancos y a sus propietarios. Ellos, que trabajaron empecinadamente a favor de la desregulación de los mercados financieros en nombre de la competencia y su ideología de libre mercado, ahora planean regular los mercados financieros y aceptan reducir las tasas de interés para impulsar la economía. Lejos de obrar con orientación social, estas medidas agravarán todavía más las condiciones económicas y sociales de los trabajadores en todo el mundo.

De hecho, la recesión ya está encima de nosotros: se han suprimido millones de empleos y sucumbirán muchos otros; el poder adquisitivo y los sistemas sociales también sufrirán las consecuencias de la recesión. Por el momento, la Unión Europea y la mayoría de sus Estados miembros prosiguen su tarea de destrucción de las prestaciones sociales y los sistemas de pensiones.

El Consejo de la Unión Europea acaba de remitir un proyecto de revisión de la Directiva relativa a la Ordenación del Tiempo de Trabajo que contiene 3 propuestas principales: ampliar el período de referencia para contabilizar el promedio máximo de la semana laboral de 48 horas haciéndolo pasar de 4 a 12 meses; mantener al trabajador sujeto a la cláusula de exclusión voluntaria (Opt out ) que permitiría períodos semanales de trabajo de una duración de 60 y 65 horas semanales como promedio trimestral; y definir los así llamados lapsos no-activos de los períodos de disponibilidad como horas no trabajadas.

Esta propuesta, como muchas otras que tratan de los asuntos sociales y el empleo, confirma una vez más la índole y meta esenciales de la Unión Europea: crear un mercado laboral europeo con una fuerza de trabajo flexible y desprotegida, expuesta a una explotación creciente para servir el interés del capital mediante el debilitamiento de la legislación laboral existente, mediante la introducción de la flexibilidad sin límites, mediante el socavamiento de la legislación y los derechos laborales colectivos hasta alcanzar su destrucción definitiva.

Las enmiendas y propuestas aprobadas por la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales del Parlamento Europeo entran en conflicto absoluto con los intereses de los trabajadores. Es imperioso que los trabajadores de Europa se movilicen para rechazar la Directiva propuesta, se opongan a todo intento por empeorar la duración de la jornada semanal de trabajo establecida en sus respectivos países.En estos momentos de crisis del sistema capitalista y de desempleo creciente, las organizaciones sindicales deberían exigir la reducción de las jornadas semanales de trabajo sin pérdida salarial y también la creación empleos con derechos.Otro ejemplo de la naturaleza antisocial de la Unión Europea es la así llamada inmigración “ilegal”, donde la Directiva de “Retorno” permite períodos de retención de hasta 18 meses en centros tristemente célebres por su nivel de inhumanidad.En relación con la Directiva de Servicios, que sugiere la prestación de servicios a cambio de remuneraciones que no respetan la legislación ni los convenios colectivos de cada país, el Parlamento Europeo, contrariamente a lo anunciado por la CES, no ha restablecido los derechos de los trabajadores. Al aplicar los Tratados Europeos, el Tribunal de Justicia Europeo siempre se inclina a favor de la libertad de los servicios, pisoteando así los derechos sociales.

La crisis inmobiliaria tiene consecuencias excepcionalmente negativas para los empleos y la seguridad laboral en nuestras ramas. Esta situación está relacionada directamente con los bajos ingresos de la mayoría de los trabajadores y su incapacidad para solventar sus necesidades de vivienda. Es urgente que los sindicatos de nuestras ramas profesionales se unan para exigir que sigan vigentes nuestros derechos sociales y se deroguen las directivas antisociales de la UE, que se aprueben medidas de protección extraordinarias para los trabajadores que pierden sus empleos y que se liberen suficientes fondos de inversión para satisfacer las necesidades sociales de vivienda e instalaciones públicas.

La UITBB, siempre dispuesta a alentar la unidad de los trabajadores para que así defiendan mejor sus intereses, dentro de poco tiempo lanzará una iniciativa en esta dirección.Helsinki, el 1ro de diciembre 2008

Persona desaparecida en Uruguay


Carina Beatriz Machin Quintana, el día viernes 21 de Noviembre 2008 salió de la casa a trabajar a las 19:30, y jamas llegó al trabajo. Ella trabaja en El Viejo y el Mar, un restaurant en la Rambla.
Su hija de 4 años la espera.
Su familia está desesperada.
Contacto: 408 10 87, 099 44 34 55
Desde el exterior: 00598 2 4081087
Se agradece toda ayuda.

¡Se adueñan de la tierra!


GRAIN
Las crisis alimentaria y financiera actuales, aunadas, desencadenaron un nuevo ciclo mundial apropiación de tierras. Los gobiernos con “inseguridad alimentaria”, que dependen de las importaciones para alimentar a sus pueblos, se están adueñando rápidamente de tierras agrícolas por todo el mundo en las cuales producir sus propios alimentos fuera del país. Las corporaciones de alimentos y los inversionistas privados, ávidos de ganancias en medio de la profundización de la crisis financiera, ven la inversión en tierras agrícolas extranjeras como una importante fuente nueva de ingresos. El resultado es que las tierras agrícolas fértiles se privatizan y concentran cada vez más. De no poner coto a este proceso, el acaparamiento mundial de tierras podría significar en numerosos lugares del mundo el fin de la agricultura en pequeña escala y del campo como medio de vida y sustento.
Introducción
La apropiación de tierras es un proceso que ha venido ocurriendo por siglos. Basta con pensar en el “descubrimiento” de América por Colón y en la brutal expulsión de las comunidades indígenas que desencadenó, o en los colonialistas blancos que se adueñaron de los territorios ocupados por los maoríes en Nueva Zelanda y por los zulúes en Sudáfrica. Es un proceso violento muy vivo hoy en día, de China a Perú. No pasa ni un solo día sin que la prensa nos informe de las luchas por la tierra —y empresas mineras como Barrick Gold invaden las montañas de América del Sur, o corporaciones de alimentos como Dole o San Miguel estafan a los campesinos filipinos para quedarse con sus derechos sobre la tierra. En numerosos países los inversionistas privados están comprando grandes extensiones para disponer de ellas como parques naturales o áreas de conservación. Y a dondequiera que uno mire, la nueva industria de los agrocombustibles, promovida como respuesta al cambio climático, parece basarse en expulsar a la gente de su tierra.
No obstante, algo más peculiar está ocurriendo. Las dos grandes crisis globales que estallaron en los últimos 15 meses —la crisis alimentaria mundial y la crisis financiera, más vasta, de la cual la crisis alimentaria es parte — [1] están engendrando una nueva y preocupante tendencia a comprar tierras para la producción dislocada de alimentos. Son dos las agendas paralelas que impulsan a dos tipos diferentes de acaparadores de tierras. Pero aunque sus puntos de partida difieran, sus pasos terminan convergiendo.
Frente al desplome financiero actual, toda suerte de actores de las finanzas o la industria alimentaria —las casas de inversión que manejan las pensiones de los trabajadores, los fondos de capitales privados que buscan ganancias rápidas, los fondos de cobertura que huyen del mercado ahora derrumbado de los instrumentos derivados, los comerciantes de granos que buscan nuevas estrategias de crecimiento— están recurriendo a la tierra, para producir alimentos, para combustibles, y como nueva fuente de lucro. La tierra misma no es una inversión típica para gran parte de esas empresas transnacionales. De hecho, es tan fácil que la tierra se vea envuelta en conflictos políticos que muchos países ni siquiera permiten que pueda ser propiedad de extranjeros. Y la tierra no se valoriza de la noche a la mañana, como los cerdos cebados o el oro. Para tener rentabilidad los inversionistas necesitan aumentar las capacidades productivas de la tierra —y a veces incluso ensuciarse las manos dirigiendo en los hechos un establecimiento agropecuario. Pero las crisis alimentaria y financiera, juntas, han convertido las tierras agrícolas en un nuevo activo estratégico. En muchos lugares de todo el mundo los precios de los alimentos son altos y los precios de la tierra son bajos. Y la mayoría de las “soluciones” a la crisis alimentaria hablan de extraerle más alimentos a la tierra con que contamos. Así que queda claro que va a ser negocio el tener el control de las mejores tierras, cerca de suministros de agua disponibles, cuanto antes.
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China: gobierno y sector privado,África, Asia Central, Rusia, América del Sur, Asia sudoriental, Soya(soja)
En la primera mitad de 2008, el Ministerio de Agricultura de China redactó una medida oficial central para alentar a las empresas nacionales a adquirir (rentando o comprando) tierra en el extranjero con fines agrícolas, especialmente para asegurarle a China el suministro de soja a largo plazo. Se suponía que cinco empresas estatales serían escogidas para llevar a cabo el plan. A mediados de año se supo que la medida quedó momentáneamente en suspenso.
Suntime: Australia, Cuba, Kazajstán, México, Rusia, América del Sur
El grupo Suntime International Techno-Economic Cooperation, que ya ha creado alianzas de empresas (joint ventures) para la producción de arroz en Cuba (5 mil hectáreas) y México (1 050 hectáreas), invertirá en producción agrícola en Asia Central. Según Zhang Xichen, ejecutivo de alto rango de Suntime, “Sostener a las empresas para que arrienden o incluso compren tierra en el extranjero para producir granos es una forma efectiva de salvaguardar la seguridad alimentaria de China”. Suntime ya tiene actividades en Kazajstán y le gustaría invertir también en Rusia, América del Sur y Australia.
De gobierno a gobierno, Brasil, soja.
Según el Financial Times, el ministro de agricultura chino mantiene conversaciones con Brasil para adquirir tierras agrícolas para la producción de soja.
Países del Golgo, De gobierno a gobierno, Estados árabes, Brasil, sudeste asiático, productos alimenticios básicos.
En marzo de 2008, los ministerios de comercio, economía y finanzas del Consejo de Cooperación del Golfo emitieron una recomendación conjunta de que los miembros de dicho Consejo consideran establecer una empresa conjunta o un fondo común para producir alimentos en el exterior, en el sudeste asiático, Brasil y otros países árabes, para abastecer el mercado del Consejo. También propusieron crear un equipo de trabajo para monitorear los proyectos, establecer una estrategia y una política comunes de procura de alimentos así como mecanismos comunes de compra de alimentos.
Sector privado, Argentina, Brasil, Birmania, Paraguay, Uruguay;semillas oleaginosas, legumbres, posiblemente cereales y etanol.
En septiembre de 2008 se dio la noticia de que 14 compañías indias de aceite vegetal, incluidas Ruchi Soya y ks Oils, formaron un consorcio para comprar grandes extensiones de tierra en el extranjero para producir soja, girasol y legumbres, como forma de sobrellevar los altos costos de la producción interna. El grupo está negociando con los gobiernos de Birmania, Paraguay y Uruguay para el arriendo o compra de tierras. Un informe dice que ya se identificaron 10 mil hectáreas en Paraguay para el cultivo de soja y que hay nuevas ofertas en ciernes para Brasil y Argentina. El grupo establecerá un vehículo especial de inversión con un capital inicial de 2 mil millones de inr (45 millones de dólares) para autofinanciar el 25% de las operaciones y conseguir préstamos para el resto.
Sector privado, China, América del sur, Asia sudoriental,
Según varias fuentes, algunas empresas japonesas poseen aproximadamente 12 millones de hectáreas de tierras agrícolas en China, el sudeste asiático y América del Sur.
Saudi Arabia, gobierno y sector privado, Brasil.
En agosto de 2008 se informó que el nuevo embajador saudí en Brasil intenta activamente crear oportunidades en el sector brasileño de los agronegocios para inversionistas saudíes. Esto podría implicar la creación de un emprendimiento conjunto de producción de alimentos, presumiblemente para abastecer el mercado saudí, en el cual Brasil pone la tierra y el conocimiento, Arabia Saudita el capital y Singapur la logística.
Corporación Financiera Internacional(Banco Mundial), África, Argentina, Brasil, Kazajstán, Paraguay, Rusia, Ucrania, Uruguay
En septiembre de 2008, la cfi, la rama de inversiones comerciales del Banco Mundial, anunció que aumentaría considerablemente sus inversiones en el desarrollo de agroindustrias, debido al interés del sector privado de buscar beneficios a través de la crisis alimentaria. Parte de sus gastos se destinarán a traer tierras “subutilizadas” hacia la producción. El Banco Mundial ya trabaja arduamente para asegurar que las tierras agrícolas de países como Ucrania puedan ser vendidas a inversores extranjeros mediante reformas del mercado. En 2008, la cfi gastó 1 400 millones de dólares en la cadena de abastecimiento de la agroindustria, de los cuales 900 millones fueron directamente a compañías de ese rubro.
Louis Dreyfus(Holanda ;Argentina, Brasil, Cono sur ,soja, maíz, algodón, posiblemente ganado
A través de Calyx Agro, su fondo de capitales privado para la adquisición de tierras agrícolas en el sur de América latina, Louis Dreyfus Commodities ya posee 60 mil hectáreas de tierras en Brasil, a las cuales ya ha comprometido 120 millones de dólares (aig puso 65 millones de dólares). Se espera obtener beneficios en la reventa, debido al aumento de la productividad de las tierras.
información completa: www.grain.org/m/?id=216

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